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Santo del día

Stos. Timoteo y Tito, m.o.; Paula Romana; Bto. Michal Kozal

Santo del día

III del T.O. 3ª del salterio 2Sam 6,12b-15.17-19 / Sal 23 / Mc 3,31-35 (O bien: 2Tim 1,1-8 / Sal 95 / Lc 10,1-9)


 



Primera Lectura: 2Timoteo 1,1-8


Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría, refrescando la memoria de tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y que estoy seguro que tienes también tú. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.


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Salmo responsorial: Salmo 95,1-3.7-8a.10


 


Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.


 


Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre.


 


Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.


 


Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor.


 


Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente».
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Evangelio: según san Marcos 3,31-35


En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan». Les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?». Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».


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Reflexión: La familia de Jesús


La familia de Jesús aparece buscándolo y llamándolo, «desde fuera» de la casa donde están Jesús y sus discípulos. La escena aparenta una frialdad entre Jesús y su familia que hiere nuestra sensibilidad, sobre todo por encontrarse María entre los que le buscan. Pero la descripción con que Jesús identifica a su familia: «El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi madre», y la descripción que los evangelios ofrecen de María, muestran que nadie encarna la descripción que Jesús da de «su familia» tan perfectamente como María, que responde a la Anunciación con la fe más perfecta: «hágase en mí según tu palabra»; guarda en su corazón y contempla los acontecimientos del nacimiento; y, de pie junto a la cruz, comparte, como solo ella podía hacerlo, el sufrimiento de su Hijo. Así, tras su resurrección, María aparece con la nueva familia de los discípulos, orando con ellos en la espera de la venida del Espíritu.


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