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Santo del día

S. Francisco Javier, m.o.; Galgano; Sofonías; Claudio; Jasón; Magina

Santo del día

I de Adviento 1ª del salterio Is 30,19-21.23-26 / Sal 146 / Mt 9,35–10,1.6-8


 



Evangelio: según san Mateo 9,35–10,1.6-8


En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos, rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. A estos doce los envió con estas instrucciones: «Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis».


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Reflexión: Dar gratuitamente lo que hemos recibido


El relato del envío de los discípulos comienza refiriéndose a la compasión de Jesús ante las gentes «extenuadas y abandonadas como ovejas sin pastor». Como buen pastor él las ha guiado con su enseñanza; ha cuidado de ellas curando sus dolencias, las ha alimentado dándoles de comer en el descampado. Y ahora asocia a los discípulos a su misión, enviándoles y dándoles poder para que sigan haciendo lo que él ha hecho. «La mies es mucha»; la tarea es inmensa y urgente; son necesarios muchos obreros para realizarla, y Jesús exhorta a los discípulos a pedir al Señor de la mies que envíe trabajadores para recogerla. El Dios todopoderoso, creador de los hombres, que ha enviado a su Hijo para salvarlos, necesita de nuestra colaboración para hacerlo. ¿Qué tenemos que hacer los discípulos de Jesús a los que confía ahora continuar su misión? Solo dejarnos guiar por él y seguir su ejemplo: ser compasivos, anunciar la buena nueva que es él para los hombres, curar dolencias, luchar contra el mal, fomentar la vida, y dar gratuitamente lo que gratuitamente recibimos.


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