Uso de Cookies: Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.

ACEPTAR Más información

Buscar por:
  • Título
  • Autor
  • ISBN
  • Editorial
  • Categoría
 

Santo del día

S. Juan Eudes y S. Ezequiel Moreno, m.l.; Jordán de Pisa; Bernardo Tolomei; Bartolomé de Simeri

Santo del día

XX del T.O. 4ª del salterio Ez 37,1-14 / Sal 106 / Mt 22,34-40


 



Primera Lectura: Ezequiel 37,1-14


En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí. El Señor me sacó en espíritu y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran muchísimos en el valle y estaban completamente secos. Me preguntó: «Hijo de hombre: ¿Podrán revivir estos huesos?». Yo respondí: «Señor, Dios mío, tú lo sabes». Él me dijo: «Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Esto dice el Señor Dios a estos huesos: Yo mismo infundiré espíritu sobre vosotros y viviréis. Pondré sobre vosotros los tendones, haré crecer la carne, extenderé sobre ella la piel, os infundiré espíritu y viviréis. Y comprenderéis que yo soy el Señor”». Yo profeticé como me había ordenado, y mientras hablaba se oyó un estruendo y los huesos se unieron entre sí. Vi sobre ellos los tendones, la carne había crecido y la piel la recubría; pero no tenían espíritu. Entonces me dijo: «Conjura al espíritu, conjúralo, hijo de hombre, y di al espíritu: “Esto dice el Señor Dios: Ven de los cuatro vientos, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan”». Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable. Y me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, ha perecido, estamos perdidos”. Por eso profetiza y diles: “Esto dice el Señor Dios: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de ellos, pueblo mío, comprenderéis que soy el Señor. Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra y comprenderéis que yo, el Señor, lo digo y lo hago” –oráculo del Señor–».


 ___________________________________________________________________________________________________________


 


Salmo responsorial: Salmo 106,2-3.4-5.6-7.8-9


 


Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.


 


Que lo confiesen los redimidos por el Señor, los que él rescató de la mano del enemigo, los que reunió de todos los países: Oriente y Occidente, Norte y Sur.


 


Erraban por un desierto solitario, no encontraban el camino de ciudad habitada; pasaban hambre y sed, se les iba agotando la vida.


 


Pero gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de la tribulación. Los guió por un camino derecho, para que llegaran a una ciudad habitada.


 


Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó el ansia de los sedientos, y a los hambrientos los colmó de bienes.
___________________________________________________________________________________________________________


 



Evangelio: según san Mateo 22,34-40


En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él le dijo: «“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».


___________________________________________________________________________________________________________


Reflexión: El segundo mandamiento es semejante al primero


Para cualquier conocedor de la ley era sabido que el primer mandamiento estaba formulado en el texto del Deuteronomio repetido en la oración diaria: «escucha, Israel… amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón». Lo nuevo de la respuesta de Jesús es que enseñe, como semejante a él, el segundo: «amarás a tu prójimo como a ti mismo». También resulta nuevo que: «de estos dos mandamientos, pendan la ley y los profetas». Porque «la ley y los profetas» es la expresión completa de la voluntad de Dios para su pueblo, lo que Dios espera de él. Así, la respuesta de Jesús significa que en ese doble precepto están contenidos todos los demás, que todos se resumen en ellos. A partir de ahí la ley adquiere un sentido nuevo: toda la vida moral del creyente tiene su origen en el amor y está orientado hacia él. Dios no es pues fundamentalmente alguien a quien temer, sino alguien a quien amar como se ama al propio padre. Las relaciones entre los humanos se rigen por el mismo principio del amor. Un amor que abarca a todos, hasta a los enemigos, porque se funda en el amor de Dios «que hace salir el sol sobre buenos y malos».


___________________________________________________________________________________________________________


Eventos