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Santo del día

S. Cristóbal Magallanes y comp, m.l.; Eugenio de Mazenod; Felicia y Gisela; Sinesio

Santo del día

VII del T.O. 3ª del salterio Sant 5,13-20 / Sal 140 / Mc 10,13-16


 



Primera Lectura: Santiago 5,13-20


Queridos hermanos: ¿Está sufriendo alguno de vosotros? Rece. ¿Está contento? Cante. ¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que recen por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al enfermo y el Señor lo restablecerá; y si hubiera cometido algún pecado, le será perdonado. Por tanto, confesaos mutuamente los pecados y rezad unos por otros para que os curéis: mucho puede la oración insistente del justo. Elías era semejante a nosotros en el sufrimiento, y rezó insistentemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Volvió a rezar, y el cielo dio la lluvia y la tierra produjo su fruto. Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo convierte, sepa que quien convierte a un pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados.


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Salmo responsorial: Salmo 140,1b-2.3.8


 


Suba, Señor, mi oración como incienso en tu presencia.


 


Señor, te estoy llamando, ven deprisa, escucha mi voz cuando te llamo. Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.


 


Coloca, Señor, una guardia en mi boca, un centinela a la puerta de mis labios. Señor Dios, mis ojos están vueltos a ti, en ti me refugio, no me dejes indefenso.
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Evangelio: según san Marcos 10,13-16


En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.


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Reflexión: Jesús y los niños


Dos sentencias de Jesús en el evangelio de Marcos condensan su mensaje en relación con los niños: En el texto de hoy leemos: «quien no acepte como un niño el reino de Dios, no entrará en él»; poco antes, el mismo evangelio nos ha dicho: el que acoge a un niño como este en mi nombre a mí me acoge». ¿Qué hace del niño el modelo de quienes quieran entrar en el reino de Dios y de aquellos que quieran acoger al Señor? No es, como algunos piensan, su inocencia. Jesús no alaba su actitud moral. Cuando los discípulos preguntaron Jesús: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?», Jesús les había respondido: «El que se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos». Jesús se refiere ahí a su pequeñez, su escasa importancia social. Se trata, pues, de hacerse sencillo; como la gente a la que el Padre se ha dignado revelar los misterios del reino, y que acogen con fe las palabras de Jesús, en contraposición a los sabios e importantes. Es posible que en su preferencia por ellos influya también que los niños son los mejor dispuestos para invocar a Dios como Jesús hacía y enseñó a hacerlo a sus discípulos: llamándolo abba, padre querido, con total confianza. Así, no tiene nada de extraño que Jesús abrazara a los niños y los bendijera.


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