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Santo del día

Modesto; Bta. Mª Josefa Naval; Bta. Ascensión del Corazón de Jesús

Santo del día

II de Cuaresma 2ª del salterio Jer 18,18-20 / Sal 30 / Mt 20,17-28


 



Primera Lectura: Jeremías 18,18-20


Dijeron: «Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oráculos». Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.


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Salmo responsorial: Salmo 30,5-6.14.15-16


 


Sálvame, Señor, por tu misericordia.


 


Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo. A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás.


 


Oigo el cuchicheo de la gente, y todo me da miedo; se conjuran contra mí y traman quitarme la vida.


 


Pero yo confío en ti, Señor, te digo: «Tú eres mi Dios». En tu mano están mis azares: líbrame de los enemigos que me persiguen.
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Evangelio: según san Mateo 20,17-28


En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará». Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Lo somos». Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos».


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Reflexión: Vida entregada


Los «hijos del Zebedeo» pertenecen al círculo de los íntimos de Jesús. Pero todavía no le conocen. Han escuchado por tres veces el anuncio de su pasión, pero no lo han entendido. No saben que Jesús no es un rey terreno que pueda repartir primeros puestos. En la misma situación se encuentran los otros diez, y a los doce dirige Jesús esta enseñanza fundamental sobre el discipulado. Se basa en la misión de Jesús: «dar la vida como rescate». Y en la forma de vida que se sigue de ella: «yo estoy en medio de vosotros como el que sirve».


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