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Santo del día

San Mauricio

Santo del día

Mauricio era un oficial al mando de una legión procedente de Tebas de Egipto, enviada a reforzar el ejército de Maximiano durante una expedición dirigida por este último en Galia. Después de atravesar los Alpes, el emperador, que había acampado en Octodurum (Martigny, en Valais), envió una orden a los tebanos que se encontraban en Agaune (St. Maurice, Valais). Estos se negaron a seguirle, considerándola contraria a su fe. Mauricio y sus compañeros eran en efecto cristianos, y la observancia de su religión prevalecía sobre sus deberes como soldados. Maximiano ordenó que la legión rebelde fuese diezmada. A pesar de la crueldad del castigo, los tebanos siguieron negándose a obedecer. Nuevo castigo y nueva negativa. Al final, la legión fue pasada a cuchillo. Durante esta prueba Mauricio supo animar a sus compañeros a la resistencia y al martirio. Además del suyo, conocemos los nombres de dos oficiales, Exuperio y Cándido; también un veterano llamado Víctor, que había llegado a aquel lugar y preguntado por las razones de la masacre, fue condenado a muerte por su fidelidad a Cristo.


Estos son los elementos esenciales de una tradición testimoniada por numerosas fuentes antiguas, entre las que figura la Passio Acaunensium martyrum (BHL 5737-5740). Por una carta dedicatoria que acompaña a la Passio conocemos a su autor, al destinatario y la fuente de las noticias. Se trata de la obra de un conocido autor del s. IV, Euquerio, obispo de Lyon del 432/441 al 450. Sus informaciones se remontarían a Teodoro, obispo de Octodurum a finales del s. IV, al cual, según Euquerio, se le habría revelado el lugar en que descansaban los restos mortales de los mártires. Se trata de una situación excepcional para este género de textos: la Passio aparece, en efecto, datable con precisión; además, ha conocido una transmisión casi ideal, ya que nos ha llegado en un manuscrito del s. VII, el Parisinus lat. 9550. No obstante, a pesar de las garantías sobre su antigüedad, este documento presenta serias dificultades, ya que coloca el martirio de los tebanos en el tiempo de la gran persecución del 303, de la que Galia prácticamente se libró. El estudio de D. van Berchem ha demostrado de modo definitivo el carácter literario de las informaciones del obispo de Lyon y su verdadera finalidad: ofrecer a los mártires de Agaune un texto cuya calidad literaria fuera digna de sus méritos.


Frente a esta constatación, los defensores de la historicidad del martirio dirigieron su atención a otro documento hasta entonces poco estudiado. Siguiendo al bolandista J. Cleus, la Passio anónima de san Mauricio había sido considerada una refundición tardía de la compuesta por Euquerio. En efecto, el interés principal de la Passio anónima (BHL 5741-5745) es el de situar el martirio de los tebanos en el contexto de la guerra contra los bagaudas, campesinos de Galia rebeldes a los romanos, que puede relacionarse con los acontecimientos del 285-286. Sabemos, en efecto, que poco después de haber sido elevado al rango de César, Maximiano luchó contra esclavos rebeldes que fomentaban desórdenes en Galia. Sin embargo, este texto plantea un problema importante: ¿se trata de la reelaboración carolingia de la Passio compuesta por Euquerio (como afirmaba Krusch en su edición de los MGH) o bien de un escrito autónomo cuyo testimonio merece ser tomado en consideración? Recientes investigaciones han demostrado que, a pesar de la contaminación, la Passio anónima no estuvo originariamente relacionada con la obra de Euquerio. Además, su composición se remonta a la primera edad carolingia, verosímilmente a finales de la Edad antigua. Así, pues, el dossier hagiográfico de san Mauricio no puede tener en cuenta este texto y las interesantes informaciones contenidas en él.


Aunque muchos puntos permanecen todavía oscuros, es cierto que, a finales del s. IV, fue edificada una basílica sobre el sepulcro de los santos mártires y que su culto se remonta efectivamente al episcopado de Teodoro. Desde el s. V el culto de los tebanos se difundió ampliamente por Galia, tanto que san Germán de Auxerre consagró una capilla a Mauricio y a sus compañeros. Con la fundación del monasterio de Agaune, en el 515, el rey burgundio Segismundo asignó a san Mauricio el papel de patrono del reino. Este papel resistió a la caída de los burgundios, el culto del santo permaneció muy vivo en el reino franco y se difundió por Alemania, donde posteriormente fue muy intenso. Los reyes Rodolfingios y más tarde los Otones en el Sacro Imperio Romano mostraron una devoción particular a san Mauricio, que se impuso como modelo del caballero santo. Su fiesta se celebra el 22 de septiembre. A menudo se le representa de modo análogo a san Jorge como santo guerrero y caballero. Una de sus más conocidas representaciones es el cuadro El martirio de san Mauricio, del Greco, en el museo del monasterio de San Lorenzo del Escorial.

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