Uso de Cookies: Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.

ACEPTAR Más información

Buscar por:
  • Título
  • Autor
  • ISBN
  • Editorial
  • Categoría
 

Santo del día

Roberto de Arbrissel; Walburga; Luis Versiglia y Calisto Caravario

Santo del día

II de Cuaresma 2ª del salterio Jer 17,5-10 / Sal 1 / Lc 16,19-31


 



Primera Lectura: Jeremías 17,5-10


Así dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones».


 ___________________________________________________________________________________________________________


 


Salmo responsorial: Salmo 1,1-2.3.4.6


 


Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.


 


Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.


 


Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.


 


No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.
___________________________________________________________________________________________________________


 



Evangelio: según san Lucas 16,19-31


En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros”. El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evite que vengan también ellos a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”. El rico contestó: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto”».


___________________________________________________________________________________________________________


Reflexión: ¿Ricos o pobres?


La parábola presenta una situación real. El rico lo tiene todo; y ni echa de menos a Dios, ni ve al pobre. Pero no tiene nombre. El pobre acumula todas las desgracias, pero tiene su nombre propio, Lázaro, «Dios ayuda», que alude a que tiene en Él su único amparo. Tras la muerte, el pobre encuentra en Dios la ayuda que ha esperado. El rico, desposeído de las riquezas y los placeres, se ve sumido en la soledad más terrible, en la que vivió. La parábola denuncia también la situación de nuestro mundo.


___________________________________________________________________________________________________________


Eventos

20/06/2018

Presentación Lobos con piel de pastor

Presentación del libro Lobos con piel de pastor Pederastia y crisis en la Iglesia católica de Juan Ignacio Cortés Junto al autor intervendrán: Ramón Alario, Educador y TeólogoBlanca Calvo, Bibliotecaria y Act (...)

26/06/2018

Presentación Mejor será que hilen

Presentación en Oviedo del libro Mejor será que hilen Ecos bíblicos en el camino de perfección de Santa Teresa Pilar Huerta Román También intervendrá: Mª Teresa Montoto Chantres, OCD Religiosa de (...)