Fiesta del padre Alberione

 

El beato Santiago Alberione (1884-1971), apóstol de la comunicación social y fundador de la Familia Paulina, es una de las figuras más fecundas de la Iglesia del siglo XX. A los 16 años ingresó en el seminario. El 31 de diciembre de 1900 recibe una luz especial del Señor después de cuatro horas de adoración ante el Santísimo Sacramento. Entonces decide entregar su vida para la reafirmación de Cristo Maestro, camino, verdad y vida en el mundo. El P. Alberione muere el 26 de noviembre de 1971 habiendo cumplido la voluntad de Dios.

 

El P. Santiago Alberione nació en San Lorenzo di Fossano, (Italia), el 4 de abril de 1884, recibiendo el bautismo al día siguiente. Era el cuarto hijo de una familia profundamente cristiana y campesina. El joven Alberione recibe pronto la llamada de Dios. En el primer año de la escuela elemental, al ser preguntado por la maestra, asegura que, de mayor: “quiero ser cura”. La familia se traslada a un pueblo llamado Cherasco y es el cura de esta localidad el que le ayuda a responder a esa llamada de Dios. Con 16 años Santiago es admitido en el seminario de Alba y nada más entrar conoce al que posteriormente será su amigo y consejero durante 46 años, el canónigo Francisco Chiesa.

beato santiago alberione

La noche del 31 de diciembre de 1900, tras pasar cuatro horas ante el Santísimo Sacramento, el joven Alberione tiene un encuentro especial con el Señor. De la Sagrada Hostia le viene una luz especial y desde aquel momento se siente “profundamente obligado a prepararse para hacer algo por el Señor y por los hombres del nuevo siglo”. El 29 de junio de 1907 es ordenado sacerdote. En la parroquia de Narzole conoce a José Giaccardo, quien será su fiel discípulo. Allí también el recién ordenado sacerdote se da cuenta del peso que puede tener la mujer en el apostolado. Después de varios años de intensa labor pastoral, de estudio y de docencia, el P. Alberione comprende que el Señor quiere que predique el evangelio utilizando los medios modernos de comunicación, siguiendo el espíritu del apóstol san Pablo.

Así el 20 de agosto de 1914 el padre Santiago Alberione comienza en Alba la fundación de la Sociedad de San Pablo, la primera institución de la Familia Paulina. La primera mujer que sigue al P. Alberione es Teresa Merlo, con la que comienza en 1915 las Hijas de San Pablo, la segunda congregación de la Familia Paulina,. En pocos años el apostolado crece y en 1918 los primeros miembros de la Familia Paulina parten hacia Susa, en Turín. En 1924 funda las Pías Discípulas del Divino Maestro, la tercera congregación de la Familia paulina, para el apostolado eucarístico, sacerdotal y litúrgico. Estas tres Congregaciones están presentes en España desde hace más de 80 años.

 

En el campo apostólico, desde los primeros tiempos el P. Alberione y sus seguidores se dedican a imprimir y difundir ediciones populares de “La Santa Biblia” y de los santos evangelios. Asimismo se lanza a la publicación de numerosos folletos y revistas. También comienzan la construcción de varios templos dedicados a San Pablo y de colegios apostólicos. El gran sueño del P. Alberione es la reafirmación de Cristo Maestro, camino, verdad y vida en el mundo. Y para ello utiliza todos los instrumentos de la comunicación social que la ciencia, la técnica y la modernidad ponen a su alcance. El empeño del P. Alberione es siempre el mismo: hacer comprender a todos que “la primera preocupación en la Familia Paulina será la santidad de la vida, la segunda la santidad de la doctrina”.

 

También existen sufrimientos en la vida del P. Alberione. La muerte de sus primeros colaboradores y las dificultades de expansión de algunas comunidades se suman a “una martirizadora escoliosis que le atormentaba noche y día”. El 26 de noviembre de 1971 muere a la edad de 87 años. Se va dejando cumplida la misión que Dios le había encomendado. Sus últimas horas se vieron confortadas con la visita y la bendición del papa Pablo VI, que nunca ocultó su admiración y veneración por el P. Alberione. En 2003 es declarado beato por el Papa Juan Pablo II. Hoy sus hijos e hijas están presentes en más de 50 países al servicio de la nueva evangelización: “Comunicando la palabra de Dios a los hombres de hoy con los medios de hoy”.