Ante la X Asamblea general del CIDEP

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El P. Santiago Alberione realizó su primer viaje internacional en 1946. Desde entonces el fuerte apelo a la organización, a la coordinación y a la cooperación apostólica fue una constante en sus escritos y exhortaciones. En el Primer Capítulo General, en 1957, refiriéndose a las ediciones afirmaba: “Cada Provincia o país tiene su oficina de ediciones, inspirada en el Centro de la Casa Generalizia. Cuando varias Provincias o países son de la misma lengua, podrá haber un centro coordinador”. Así en 1960 nacía el CEPLA (Centro de Ediciones Paulinas Latinoamericanas), fijando su sede en Caracas y nombrando al P. Benito Spoletini como su primer Director ejecutivo.

El P. Alberione motivó así la iniciativa: “Hoy es importante, más que en tiempos pasados, la organización, especialmente la internacional, en todos los sectores, y de una manera particular para el apostolado”. Más aún, sigue diciendo el P. Alberione: “El apostolado de la comunicación social exige un nutrido grupo de redactores, técnicos y propagandistas. Todos deben acoplarse como hacen los artistas que presentan una buena obra. ¡Cuántas voluntades y energías desunidas y desorganizadas se agotan en deseos, tentativas e desilusiones! Hay que preparar todos juntos el pan del espíritu y de la verdad”.

El CEPLA cumplió su misión en los años sesenta, promoviendo iniciativas de colaboración y cooperación apostólica entre las florecientes Casas paulinas de América Latina. Pero el avanzar de los acontecimientos de la sociedad y los cambios radicales que experimenta la Iglesia en los años posteriores al Vaticano II producen un vacío en la coordinación apostólica, lo que lleva a la desaparición del CEPLA en 1972. Pero la historia no se detiene.

 

Encuentros Paulinos Latinoamericanos

 

El P. Francisco Anta, dedicado en cuerpo y alma al apostolado bíblico, visitó la mayoría de las comunidades de los paulinos y paulinas de América Latina en mayo de 1973, para estudiar la oportunidad de realizar un encuentro conjunto. Como resultado de su gira surgieron los EPLAS (Encuentros Paulinos Latinoamericanos), celebrándose el primer encuentro en Lima (Perú), en julio de 1973. Con otras bases y con nuevas experiencias, durante los años setenta y ochenta con la participación más directa de las Hijas de San Pablo, los paulinos seguirán contribuyendo a hacer realidad lo que fue el sueño del CEPLA en la mente del P. Alberione: trabajar coordinadamente en la evangelización de América Latina. De 1973 a 1987, se celebraron cinco EPLAS (Lima, Bogotá, São Paulo, México, Buenos Aires) y cuatro EPLITAS (Santiago de Chile, Caracas, Cochabamba, São Paulo), en todos los casos con una nutrida representación de paulinos y paulinas fuertemente implicados en todas las obras apostólicas (editorial de libros, revistas, cine, difusión y propaganda, formación, administración y gobierno).

Los EPLAS y los EPLITAS marcaron una nueva etapa de reflexión y maduración sobre el ser y quehacer como paulinos y paulinas, profundizando en el carisma alberioniano a la luz del nuevo magisterio del Vaticano II, y de las interpretaciones de los documentos de Medellín y de Puebla para América Latina. Así el apostolado paulino, gracias a la metodología de los EPLAS que partía desde las referencias doctrinales, cobraba en estos Encuentros toda la fuerza y la vitalidad de sus orígenes, es decir, aquel “nuevo impulso misionero” comunicado a la Iglesia por el P. Alberione.

Cuatro años después, en enero de 1991, se reúnen en Quito (Ecuador) los Superiores Mayores de los paulinos y paulinas. Juntos reconocen la validez de la etapa de los EPLAS, pero constatan la necesidad de renovarse y proyectar el futuro. Por entonces las Hijas de San Pablo ya habían ideado la creación del SAL (Secretariado de Apostolado Latinoamericano), con sede en Bogotá. Estando así las cosas, los Superiores Mayores de la Sociedad de San Pablo pidieron al Gobierno General la convocatoria de un Encuentro con la finalidad de organizar la colaboración entre los paulinos de Iberoamérica. Unos meses más tarde, en noviembre de 1991, nacía el CIDEP (Centro Iberoamericano de Editores Paulinos).

 

Centro Iberoamericano de Editores Paulinos

 

El CIDEP nace de un Encuentro de todos los Superiores Mayores de Iberoamérica, acompañados de sus respectivos Directores Generales de Apostolado, reunidos con el Superior General y con la mayoría de los miembros del CTIA (Comité Técnico Internacional para el Apostolado), en São Paulo (Brasil), del 24 al 29 de noviembre de 1991. Durante este Encuentro, es decir, durante la Primera Asamblea General de CIDEP, en la que participaron 23 paulinos y 2 expertos, se aprobaron los “Estatutos” y se eligió al P. Abramo Parmeggiani como primer Director Ejecutivo del CIDEP, con sede en la ciudad de São Paulo.

¿Qué es el CIDEP? El artículo 1º del Estatuto actual, revisado y aprobado durante la celebración de la IXª. Asamblea General, en noviembre de 2013, dice así: “El Centro Iberoamericano de Editores Paulinos (CIDEP) es un organismo de la Sociedad de San Pablo para todas las Circunscripciones en la Zona de Iberoamérica y del mundo de lengua española y portuguesa donde la Congregación está presente y ejerce su misión”. El artículo 2º dice que “las Circunscripciones están representadas por el respectivo Superior Mayor y por el Director General del Apostolado”. Su objetivo general lo encontramos en el artículo 3º: “Elaborar y actuar una estrategia común para crear iniciativas nuevas; coordinar, promover, desarrollar y supervisar los proyectos apostólicos y formativos de interés común al CIDEP para ser editor único multimedial, en lo referente a la imagen, contenidos y políticas editoriales”.

La llamada a la organización no se refiere sólo a la buena voluntad de las personas y de las comunidades paulinas de Iberoamérica, que deben estar disponibles a las múltiples interrelaciones constructivas; se refiere también a las nuevas metodologías del trabajo en equipo y, sobre todo, a los nuevos esquemas y estructuras organizativas con el apoyo, en la actual cultura de la comunicación, de las nuevas tecnologías de la información. Los seguidores del P. Alberione tienen que buscar y asumir no sólo los medios más rápidos y eficaces, sino ante todo las estructuras más rápidas y eficaces, conscientes siempre de que “las obras de Dios se hacen con los hombres de Dios”.

La mística alberioniana está centrada en la pasión por el apostolado, la universalidad de la misión (que exige una formación integral), la organización práctica (que exige espíritu de pobreza) y en una profunda vida interior y orante, para vivir y dar al mundo a Jesucristo, camino, verdad y vida. El beato Alberione maduró esta mística en las cartas de san Pablo y en el evangelio de san Juan, y la transmitió como identidad propia en lo que conocemos como “el carisma paulino”. Es la radicalidad del ser, es decir, el “ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”, a la que debe seguir la radicalidad del hacer.

El mejor retrato del paulino lo realizó el P. Alberione en Ariccia, en 1960, bosquejando un perfil del paulino encaminado tras las huellas de Pablo sufriente, perseguido e incomprendido; lo traza muy a su modo, en una de las pláticas más hermosas que jamás pronunciara: “El religioso paulino ha elegido la parte mejor, o sea la perfección. No tiene carreras que le halaguen, no mira a reconocimientos ni títulos; no se propone alcanzar aprecio o distinciones... Si el Espíritu Santo nos ilumina, preferiremos, en cuanto depende de nosotros, la humillación a la alabanza, la pobreza a las riquezas, el olvido a los elogios, el dolor a las consolaciones y a la salud. Reputarnos los últimos; no aguardar agradecimientos… Trabajar y consumir la vida en servicio de muchos… Y a pesar de todo, decir con san Pablo: Estoy contento en las debilidades”.

 

 

 

Secretarios ejecutivos del CIDEP

 

  1. P. Abramo Parmeggiani, brasileño, con sede en São Paulo (1991-1996)
  2. P. Domingo Tibaldo, argentino, con sede en São Paulo (1996-1998)
  3. P. Guillermo Gándara, mexicano, con sede en São Paulo (1998-2001)
  4. P. Juan Antonio Carrera, español, con sede en São Paulo (2001-2004)
  5. P. Ciro Monroy, colombiano, con sede en Bogotá (2004-2010)
  6. P. Salvador R. Armas, mexicano, con sede en São Paulo (2010-2015)

 

Asambleas generales del CIDEP

 

Iª.        São Paulo, 24-29 de noviembre de 1991

IIª.       São Paulo, 8-12 de noviembre de 1993

IIIª.     São Paulo, 29 de enero-3 de febrero de 1996

IVª.     São Paulo, 16-24 de noviembre de 1998

Vª        São Paulo, 5-10 de noviembre de 2001

VIª.     São Paulo, 14-20 de noviembre de 2004

VIIª.    São Paulo, 12-16 de noviembre de 2007

VIIIª.   Lisboa, 9-14 de noviembre de 2010

IXª.     São Paulo, 11-15 de noviembre de 2013

Xª.      São Paulo, 9-13 de noviembre de 2015