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El Libro del Pueblo de Dios

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Evangelio según san Juan

EL RENACIMIENTO ESPIRITUAL
25Jesús vino al mundo para que los hombres «tengan Vida y la tengan en abundancia» (10. 10). Y en el diálogo con Nicodemo, él nos dice que esa vida es una novedad tan radical, que para poseerla es preciso «nacer de nuevo». Sólo el que renace «de lo alto» por el «agua» del Bautismo y por la acción del «Espíritu» puede participar de la Vida de Dios (3. 3, 5).
25A continuación, el evangelista nos presenta a Jesús dialogando con una mujer de Samaría. El Señor pasa casi insensiblemente de las realidades materiales a las espirituales. El agua que brota de la tierra puede saciar la sed sólo por un tiempo. Únicamente el agua que nos da Cristo saciará para siempre nuestra sed de verdad y de vida. Y esa agua es su mismo Espíritu, el principio del nuevo nacimiento y del culto nuevo, que Jesús viene a instaurar (4. 23).
El diálogo de Jesús con Nicodemo
3
1 Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos. 2 Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: «Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él». 3 Jesús le respondió:
3 «Te aseguro
3 que el que no renace de lo alto
3 no puede ver el Reino de Dios».
4 Nicodemo le preguntó: «¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?». 5 Jesús le respondió:
5 «Te aseguro
5 que el que no nace del agua y del Espíritu
5 no puede entrar en el Reino de Dios.
6 Lo que nace de la carne es carne,
6 lo que nace del Espíritu es espíritu.
7 No te extrañes de que te haya dicho:
7 “Ustedes tienen que renacer de lo alto”.
8 El viento sopla donde quiere:
8 tú oyes su voz,
8 pero no sabes de dónde viene ni adónde va.
8 Lo mismo sucede
8 con todo el que ha nacido del Espíritu».
9 «¿Cómo es posible todo esto?», le volvió a preguntar Nicodemo. 10 Jesús le respondió: «¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas?
11 Te aseguro
11 que nosotros hablamos de lo que sabemos
11 y damos testimonio de lo que hemos visto,
11 pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
12 Si no creen
12 cuando les hablo de las cosas de la tierra,
12 ¿cómo creerán
12 cuando les hable de las cosas del cielo?
13 Nadie ha subido al cielo,
13 sino el que descendió del cielo,
13 el Hijo del hombre que está en el cielo.
14 De la misma manera que Moisés
14 levantó en alto la serpiente en el desierto,
14 también es necesario
14 que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
15 para que todos los que creen en él
15 tengan Vida eterna.
16 Porque Dios amó tanto al mundo,
16 que entregó a su Hijo único
16 para que todo el que cree en él no muera,
16 sino que tenga Vida eterna.
17 Porque Dios no envió a su Hijo
17 para juzgar al mundo,
17 sino para que el mundo se salve por él.
18 El que cree en él, no es condenado;
18 el que no cree, ya está condenado,
18 porque no ha creído
18 en el nombre del Hijo único de Dios.
19 En esto consiste el juicio:
19 la luz vino al mundo,
19 y los hombres prefirieron
19 las tinieblas a la luz,
19 porque sus obras eran malas.
20 Todo el que obra mal
20 odia la luz y no se acerca a ella,
20 por temor de que sus obras sean descubiertas.
21 En cambio, el que obra conforme a la verdad
21 se acerca a la luz,
21 para que se ponga de manifiesto
21 que sus obras han sido hechas en Dios».
El último testimonio de Juan el Bautista
22 Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a Judea. Permaneció allí con ellos y bautizaba. 23 Juan seguía bautizando en Enón, cerca de Salim, porque había mucha agua en ese lugar y la gente acudía para hacerse bautizar. 24 Juan no había sido encarcelado todavía. 25 Se originó entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío, acerca de la purificación. 26 Fueron a buscar a Juan y le dijeron: «Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán y del que tú has dado testimonio, también bautiza y todos acuden a él». 27 Juan respondió:
27 «Nadie puede atribuirse nada
27 que no haya recibido del cielo.
28 Ustedes mismos son testigos de que he dicho:
28 “Yo no soy el Mesías, pero he sido enviado delante de él”.
29 En las bodas, el que se casa es el esposo;
29 pero el amigo del esposo,
29 que esta allí y lo escucha,
29 se llena de alegría al oír su voz.
29 Por eso mi gozo es ahora perfecto.
30 Es necesario que él crezca
30 y que yo disminuya.
31 El que viene de lo alto
31 está por encima de todos.
31 El que es de la tierra
31 pertenece a la tierra y habla de la tierra.
31 El que vino del cielo
32 da testimonio de lo que ha visto y oído,
32 pero nadie recibe su testimonio.
33 El que recibe su testimonio
33 certifica que Dios es veraz.
34 El que Dios envió
34 dice las palabras de Dios,
34 porque Dios le da el Espíritu sin medida.
35 El Padre ama al Hijo
35 y ha puesto todo en sus manos.
36 El que cree en el Hijo tiene Vida eterna.
36 El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida,
36 sino que la ira de Dios pesa sobre él».

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