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El Libro del Pueblo de Dios

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Segunda Carta a los Corintios

LA COLECTA PARA LA COMUNIDAD DE JERUSALÉN
16Hacía tiempo que los cristianos de Corinto habían resuelto hacer una colecta en favor de la Iglesia madre de Jerusalén, que atravesaba un momento difícil (1 Cor. 16. 1-3). Una vez restablecidas las relaciones con ellos, Pablo los exhorta a que lleven generosamente a la práctica esa feliz iniciativa. Con este fin, les recuerda que su generosidad debe inspirarse en el ejemplo de Cristo, el cual «siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza» (8. 9).
16La importancia que Pablo atribuye a esta colecta nos hace ver que no se trataba de una simple ayuda económica. Esa solidaridad «ecuménica» entre las Iglesias locales, debía poner de manifiesto la unidad de la Iglesia universal, por encima de las diferencias entre judíos y paganos. Si los cristianos de Jerusalén, que provenían del Judaísmo, hicieron partícipes a los paganos de «sus bienes espirituales», también los corintios, que provenían del paganismo, debían retribuirles «con bienes materiales» (Rom. 15. 27). ¿Acaso Cristo no derribó «el muro de enemistad» que separaba a los dos pueblos? (Ef. 2. 14).
Un ejemplo de generosidad
8
1 Ahora, hermanos, queremos informarles acerca de la gracia que Dios ha concedido a las Iglesias de Macedonia. 2 Porque, a pesar de las grandes tribulaciones con que fueron probadas, la abundancia de su gozo y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad. 3 Puedo asegurarles que ellos estaban dispuestos a dar según sus posibilidades y más todavía: por propia iniciativa, 4 nos pidieron, con viva insistencia, que les permitiéramos participar de este servicio en favor de los hermanos de Jerusalén. 5 Y superando nuestras esperanzas, ellos se entregaron, en primer lugar al Señor, y luego a nosotros, por la voluntad de Dios.
Llamado a la generosidad de los corintios
6 Por eso, hemos rogado a Tito que lleve a feliz término entre ustedes esta obra de generosidad, de la misma manera que la había comenzado. 7 Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad. 8 Esta no es una orden: solamente quiero que manifiesten la sinceridad de su amor, mediante la solicitud por los demás. 9 Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. 10 Por eso, quiero darles un consejo que les será provechoso, ya que ustedes, el año pasado, fueron los primeros, no sólo en emprender esta obra, sino también en decidir su realización. 11 Llévenla ahora a término, para que los hechos respondan, según las posibilidades de cada uno, a la decisión de la voluntad. 12 Porque cuando existe esa decisión, a uno se lo acepta con lo que tiene y no se hace cuestión de lo que no tiene. 13 No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad. 14 En el caso presente, la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que un día, la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes. Así habrá igualdad, 15 de acuerdo con lo que dice la Escritura: El que había recogido mucho no tuvo de sobra, y el que había recogido poco no sufrió escasez.
Los colaboradores de Pablo en la colecta
16 Doy gracias a Dios, porque ha puesto en el corazón de Tito la misma solicitud que yo tengo por ustedes. 17 Él, no solamente respondió a mi llamado, sino que, con más solicitud que nunca y por propia iniciativa, ha decidido ir a verlos. 18 Con él les enviamos al hermano que ha merecido el elogio de todas las Iglesias, por el servicio que ha prestado al Evangelio. 19 Además, él ha sido designado por las Iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de generosidad, a la cual nos consagramos para gloria del Señor y como prueba de nuestra buena voluntad. 20 Nuestra intención, es evitar toda crítica con respecto a la abundante colecta que tenemos a nuestro cuidado, 21 procurando hacer lo que está bien, no solamente delante de Dios, sino también delante de los hombres. 22 Con ellos, les enviamos a otro de nuestros hermanos, cuyo celo hemos comprobado muchas veces y de varias maneras, y que ahora se muestra más solícito todavía, por la confianza que les tiene. 23 En cuanto a Tito, él es mi compañero y mi colaborador entre ustedes, y los demás hermanos son los delegados de las Iglesias y la gloria de Cristo. 24 Pruébenles entonces su amor, y lo bien fundado de nuestro orgullo por ustedes delante de las Iglesias.

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