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El Libro del Pueblo de Dios

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Primera Carta a los Tesalonicenses

DIRECTIVAS A LA COMUNIDAD Y ENSEÑANZA SOBRE LA VENIDA DEL SEÑOR
13Convertirse al verdadero Dios y creer en Jesucristo implica una exigencia de santidad. Si bien los cristianos ya hemos sido «santificados» por el Espíritu, sin embargo debemos santificarnos cada vez más. Al hacer esta exhortación, el Apóstol insiste especialmente en la moralidad sexual, frente a las costumbres tan corrompidas de la sociedad pagana.
13Pero había una cuestión que preocupaba seriamente a los cristianos de Tesalónica: ¿qué sucederá con los que hayan muerto antes de la Venida final del Señor? ¿No podrán contemplar el rostro glorioso de Cristo? Pablo les asegura que ellos no estarán en desventaja con respecto a los que vivan en ese momento. Porque primero resucitarán los muertos y luego, junto con los que todavía vivan, irán al encuentro del Señor para formar su cortejo triunfal. En último término, lo que el Apóstol quiere mantener viva es la esperanza en la resurrección de los muertos y en la unión definitiva con Cristo. No sabemos cuándo llegará el Señor: lo importante es vivir como «hijos de la luz» (5. 5), para que su Venida no nos tome desprevenidos.
Exhortación a la santidad y a la pureza de vida
4
1 Por lo demás, hermanos, les rogamos y les exhortamos en el Señor Jesús, que vivan conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse para agradar a Dios. De hecho, ustedes ya viven así: hagan mayores progresos todavía. 2 Ya conocen las instrucciones que les he dado en nombre del Señor Jesús.
3 La voluntad de Dios es que sean santos, que se abstengan del pecado carnal, 4 que cada uno sepa usar de su cuerpo con santidad y respeto, 5 sin dejarse arrastrar por los malos deseos, como hacen los paganos que no conocen a Dios. 6 Que nadie se atreva a perjudicar ni a dañar en esto a su hermano, porque el Señor hará justicia por todas estas cosas, como ya se lo hemos dicho y atestiguado. 7 Dios, en efecto, no nos llamó a la impureza, sino a la santidad. 8 Por eso, el que desprecia estas normas, no desprecia a un hombre, sino a Dios, a ese Dios que les ha dado su Espíritu Santo.
Exhortación al amor y al trabajo
9 Acerca del amor fraterno, no es necesario que les escriba, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse los unos a los otros, 10 y así lo están haciendo con todos los hermanos de Macedonia. Pero yo los exhorto, hermanos, a hacer mayores progresos todavía. 11 Que sea cuestión de honor para ustedes vivir en paz, cumpliendo cada uno sus obligaciones y trabajando con sus manos, de acuerdo con mis directivas. 12 Así llevarán una vida digna a la vista de los paganos y no les faltará nada.
La Venida del Señor y la resurrección final
13 No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. 14 Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. 15 Queremos decirles algo, fundados en la Palabra del Señor: los que vivamos, los que quedemos cuando venga el Señor, no precederemos a los que hayan muerto. 16 Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. 17 Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre. 18 Consuélense mutuamente con estos pensamientos.

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