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El Libro del Pueblo de Dios

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Primera Carta a los Corintios

LA CARNE SACRIFICADA A LOS ÍDOLOS
40Todos los temas que aborda Pablo en esta Carta tienen una raíz común: ¿cómo mantener la fidelidad al mensaje evangélico y a las exigencias de la vida cristiana en medio de un ambiente adverso? Un caso práctico de esto era el de la carne sacrificada a los ídolos. En la sociedad antigua, no había fiestas ni ceremonias sin sacrificios ofrecidos a los dioses, y esas fiestas eran frecuentes. Tanto los dioses como los sacerdotes y los oferentes recibían su parte, y el resto de la carne era consumido en banquetes sagrados o vendido en el mercado. De allí el problema de conciencia que se presentaba a los cristianos: ¿se podía comprar la carne inmolada a los ídolos? ¿les estaba permitido comerla cuando eran invitados por los paganos?
40La respuesta de Pablo es clara. El creyente es libre de comerla, con tal que su comportamiento no sea ocasión de caída para los débiles en la fe. «“Todo está permitido”, pero no todo es conveniente» (10. 23), vuelve a repetir el Apóstol, como lo había hecho a propósito del tema sexual (6. 12). Este fue el ejemplo que dio el mismo Pablo. Él se hizo «todo para todos» (9. 22), renunciando incluso a sus derechos de vivir del Evangelio, a fin de no poner obstáculos a la evangelización (9. 13-15).
40La cuestión aquí planteada responde a una situación que actualmente ha perdido vigencia. Sin embargo, siempre es actual el criterio con que Pablo trató de solucionarla. Lo importante es descubrir ese criterio y aplicarlo a otras situaciones más o menos semejantes. Los cristianos hemos sido «llamados para vivir en libertad», pero esa libertad no es un fin en sí misma, sino que debe estar al servicio del amor (Gál. 5. 13).
El aspecto teórico de la cuestión
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1 Con respecto a la carne sacrificada a los ídolos, todos tenemos el conocimiento debido, ya lo sabemos, pero el conocimiento llena de orgullo, mientras que el amor edifica. 2 Si alguien se imagina que conoce algo, no ha llegado todavía a conocer como es debido; 3 en cambio, el que ama a Dios es reconocido por Dios. 4 En cuanto a comer la carne sacrificada a los ídolos, sabemos bien que los ídolos no son nada y que no hay más que un solo Dios. 5 Es verdad que algunos son considerados dioses, sea en el cielo o en la tierra: de hecho, hay una cantidad de dioses y una cantidad de señores. 6 Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos.
El punto de vista del amor fraternal
7 Sin embargo, no todos tienen este conocimiento. Algunos, habituados hasta hace poco a la idolatría, comen la carne sacrificada a los ídolos como si fuera sagrada, y su conciencia, que es débil, queda manchada. 8 Ciertamente, no es un alimento lo que nos acerca a Dios: ni por dejar de comer somos menos, ni por comer somos más. 9 Pero tengan cuidado que el uso de esta libertad no sea ocasión de caída para el débil. 10 Si alguien te ve a ti, que sabes cómo se debe obrar, sentado a la mesa en un templo pagano, ¿no se sentirá autorizado, a causa de la debilidad de su conciencia, a comer lo que ha sido sacrificado a los ídolos? 11 Y así, tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano por el que murió Cristo! 12 Pecando de esa manera contra sus hermanos e hiriendo su conciencia, que es débil, ustedes pecan contra Cristo. 13 Por lo tanto, si un alimento es ocasión de caída para mi hermano, nunca probaré carne, a fin de evitar su caída.

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