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El Libro del Pueblo de Dios

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Segundo Libro de Samuel

17LOS COMIENZOS DE LA MONARQUÍA:
17EL REINADO DE SAÚL
17El primer libro de Samuel ha conservado dos tradiciones paralelas sobre la institución de la monarquía. Ambas coinciden en reconocer a Saúl como el primer rey de Israel, pero manifiestan actitudes opuestas con respecto a la realeza. Según la primera tradición, la iniciativa de instituir un rey proviene del Señor, que elige a Saúl como libertador de Israel (9. 16). La segunda, en cambio, condena el deseo del pueblo de tener un rey “como todas las naciones” (8. 5, 20), aunque indica al mismo tiempo que el Señor termina por acceder a los reclamos de los israelitas.
17En un primer momento, Saúl aparece como el continuador de las acciones guerreras de los Jueces. Lo mismo que ellos, es invadido por el “espíritu” del Señor y emprende una guerra de liberación contra los amonitas (11. 1-13). Pero a esta elección divina se añade, por primera vez, el reconocimiento de todo el pueblo: después de su victoria, Saúl es aclamado rey (11. 15), y así el líder carismático queda investido de una autoridad estable. Durante todo el reinado de Saúl, la institución monárquica tiene un carácter bastante rudimentario, reducido casi exclusivamente al ámbito militar. La monarquía propiamente dicha sólo comienza con David.
El pueblo pide un rey
8
1 Cuando Samuel envejeció, puso a sus hijos como jueces de Israel. 2 Su hijo mayor se llamaba Joel, y el segundo, Abías; ambos eran jueces en Berseba. 3 Pero ellos no siguieron sus pasos, sino que se dejaron llevar por el afán de lucro, aceptaron regalos y pervirtieron el derecho.
4 Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y acudieron a Samuel en Ramá. 5 “Tú ya eres viejo, le dijeron, y tus hijos no siguen tus pasos. Ahora danos un rey para que nos gobierne, como lo tienen todas las naciones”. 6 A Samuel le disgustó que le dijeran: “Danos un rey para que nos gobierne”, y oró al Señor.
7 El Señor dijo a Samuel: “Escucha al pueblo en todo lo que ellos digan, porque no es a ti a quien rechazan: me rechazan a mí, para que no reine más sobre ellos. 8 Como se comportaron conmigo desde el día en que los hice subir de Egipto hasta el día de hoy, abandonándome a mí para servir a otros dioses, así se comportan también contigo. 9 Por eso, escucha su reclamo. Pero les harás una solemne advertencia y les explicarás cuál es el derecho del rey que reinará sobre ellos”.
El derecho del rey
10 Samuel comunicó todas las palabras del Señor al pueblo que le pedía un rey, 11 diciendo: “Este será el derecho del rey que reinará sobre ustedes. Él tomará a los hijos de ustedes, los destinará a sus carros de guerra y a su caballería, y ellos correrán delante de su carro. 12 Los empleará como jefes de mil y de cincuenta hombres, y les hará cultivar sus campos, recoger sus cosechas, y fabricar sus armas de guerra y los arneses de sus carros. 13 Tomará a las hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y panaderas. 14 Les quitará a ustedes los mejores campos, viñedos y olivares, para dárselos a sus servidores. 15 Exigirá el diezmo de los sembrados y las viñas, para entregarlo a sus eunucos y a sus servidores. 16 Les quitará sus mejores esclavos, sus bueyes y sus asnos, para emplearlos en sus propios trabajos. 17 Exigirá el diezmo de los rebaños, y ustedes mismos serán sus esclavos. 18 Entonces, ustedes clamarán a causa del rey que se han elegido, pero aquel día el Señor no les responderá”.
19 El pueblo se negó a escuchar la voz de Samuel, e insistió: “¡No! Habrá un rey sobre nosotros, 20 y así seremos como todas las naciones. Nuestro rey nos juzgará, saldrá al frente de nosotros y combatirá en nuestros combates”. 21 Samuel escuchó todas las palabras del pueblo y las repitió en presencia del Señor. 22 El Señor dijo a Samuel: “Escúchalos y dales un rey”. Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: “Vuelvan cada uno a su ciudad”.

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