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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

87 (86)
17Es probable que este “Canto de Sión” (Sal. 46; 48; 76) haya sido interpretado de distintas maneras en épocas diversas. En su forma original, parece estar dirigido a los peregrinos que llegaban a Sión (vs. 1-2) de todas las regiones de la diáspora judía, para anunciarles que también ellos debían sentirse como nacidos en Jerusalén. Más tarde, por influencia de algunos oráculos proféticos (Is. 2. 2-4; Zac. 8. 20-23), el Salmo fue “releído” con una perspectiva mesiánica y universalista: Jerusalén estaba llamada a ser el centro espiritual de todas las naciones, y hasta los más encarnizados enemigos del Pueblo elegido -Egipto, Babilonia, Tiro, Filistea y Etiopía (v. 4)- tendrían que reconocer al Dios de Israel y considerarse ciudadanos de la Ciudad santa (v. 6).
17JERUSALÉN, PATRIA ESPIRITUAL DE TODOS LOS PUEBLOS
1 De los hijos de Coré. Salmo. Canto.
1 ¡Esta es la Ciudad que fundó el Señor
1 sobre las santas Montañas!
2 Él ama las puertas de Sión
2 más que a todas las moradas de Jacob.
3 Cosas admirables se dicen de ti,
3 Ciudad de Dios: Pausa
4 “Contaré a Egipto y a Babilonia
4 entre aquellos que me conocen;
4 filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella”.
5 Así se hablará de Sión:
5 “Este, y también aquel,
5 han nacido en ella,
5 y el Altísimo en persona la ha fundado”.
6 Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:
6 “Este ha nacido en ella”. Pausa
7 Y todos cantarán, mientras danzan:
7 “Todas mis fuentes de vida están en ti”.

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