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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

86 (85)
14Este Salmo es la oración de un “pobre” (v. 1), que se abandona a la misericordia y al poder de Dios en medio de un grave peligro (vs. 7-14). Para fundamentar su petición, el salmista no describe dramáticamente la intensidad de sus sufrimientos -como suele suceder en las súplicas del Salterio (Sal 22; 41; 69; 88)- sino que apela con esperanzada insistencia a la bondad infinita de Dios (vs. 5, 13, 15-17).
PLEGARIA HUMILDE Y CONFIADA
1 Oración de David.
1 Inclina tu oído, Señor, respóndeme,
1 porque soy pobre y miserable;
2 protégeme, porque soy uno de tus fieles,
2 salva a tu servidor que en ti confía.
3 Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,
3 porque te invoco todo el día;
4 reconforta el ánimo de tu servidor,
4 porque a ti, Señor, elevo mi alma.
5 Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
5 rico en misericordia con aquellos que te invocan:
6 ¡atiende, Señor, a mi plegaria,
6 escucha la voz de mi súplica!
7 Yo te invoco en el momento de la angustia,
7 porque tú me respondes.
8 No hay otro dios igual a ti, Señor,
8 ni hay obras como las tuyas.
9 Todas las naciones que has creado
9 vendrán a postrarse delante de ti,
9 y glorificarán tu Nombre, Señor,
10 porque tú eres grande, Dios mío,
10 y eres el único que hace maravillas.
11 Indícame tu camino, Señor,
11 para que yo viva según tu verdad;
11 orienta totalmente mi corazón
11 al temor de tu Nombre.
12 Te daré gracias, Dios mío, de todo corazón,
12 y glorificaré tu Nombre eternamente;
13 porque es grande el amor que me tienes,
13 y tú me libraste del fondo del Abismo.
14 Dios mío, los orgullosos se levantaron contra mí,
14 y una banda de forajidos atenta contra mi vida
14 sin preocuparse para nada de ti.
15 Pero tú, Señor, Dios compasivo y bondadoso,
15 lento para enojarte, rico en amor y fidelidad,
16 vuelve hacia mí tu rostro y ten piedad de mí;
16 fortalece a tu servidor,
16 salva al hijo de tu servidora.
17 Dame una prueba de tu bondad,
17 para que mis adversarios queden confundidos,
17 al ver que tú, Señor, eres mi ayuda y mi consuelo.

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