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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

82 (81)
17Este poema ilustra uno de los aspectos de la prolongada lucha que Israel mantuvo contra la idolatría y contra las concepciones del paganismo circundante. En algunas ocasiones, los Profetas -para dar una mayor fuerza persuasiva a sus palabras- interpelaban a los dioses paganos y les reprochaban su incapacidad para hacer alguna cosa, sea buena o mala (Is. 41. 21-29). Mediante un procedimiento literario similar, este Salmo presenta al Señor alzándose como Juez en medio de los dioses, para condenarlos a la impotencia total, después de haberlos acusado de fomentar la injusticia entre los hombres.
17Posteriormente, este Salmo se interpretó como un apóstrofe contra los jueces y gobernantes injustos.
REPROCHE A LOS JUECES INJUSTOS
1 Salmo de Asaf.
1 El Señor se levanta en la asamblea divina
1 y juzga en medio de los dioses;
2 “¿Hasta cuándo juzgarán injustamente
2 y favorecerán a los malvados? Pausa
3 ¡Defiendan al desvalido y al huérfano,
3 hagan justicia al oprimido y al pobre;
4 libren al débil y al indigente,
4 rescátenlos del poder de los impíos!”.
5 Pero ellos caminan en la oscuridad,
5 faltos de inteligencia y comprensión,
5 mientras vacilan los fundamentos de la tierra.
6 Yo había pensado: “Ustedes son dioses,
6 todos son hijos del Altísimo”.
7 Pero morirán como cualquier hombre,
7 caerán como cualquiera de los príncipes.
8 Levántate, Señor, juzga a la tierra,
8 porque tú eres el dueño de todas las naciones.

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