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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

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13Este Salmo es una súplica que toda la nación dirige al “Pastor de Israel” (v. 2), en un momento de grave calamidad. El lirismo que caracteriza a todo el poema aparece con particular relieve en los vs. 9-12, donde Israel es presentado como una “vid” que el Señor sacó de Egipto y plantó cuidadosamente en la Tierra prometida. El recuerdo de aquella solicitud hace más angustiosa la situación presente (vs. 5-7, 13-14) y confiere mayor intensidad a la súplica de toda la comunidad, expresada particularmente en el estribillo de los vs. 4, 8 y 20.
SÚPLICA POR LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL
1 Del maestro de coro. Según la melodía de “Los lirios”.
1 Testimonio. De Asaf. Salmo.
Lamentación por la ruina nacional
2 Escucha, Pastor de Israel,
2 tú que guías a José como a un rebaño;
2 tú que tienes el trono sobre los querubines,
3 resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés;
3 reafirma tu poder y ven a salvarnos.
4 ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos,
4 que brille tu rostro y seremos salvados!
5 Señor de los ejércitos,
5 ¿hasta cuándo durará tu enojo,
5 a pesar de las súplicas de tu pueblo?
6 Les diste de comer un pan de lágrimas,
6 les hiciste beber lágrimas a raudales;
7 nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos,
7 y nuestros enemigos se burlan de nosotros.
8 ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos,
8 que brille tu rostro y seremos salvados!
Israel, la vid del Señor
9 Tú sacaste de Egipto una vid,
9 expulsaste a los paganos y la plantaste;
10 le preparaste el terreno, echó raíces
10 y llenó toda la región.
11 Las montañas se cubrieron con su sombra,
11 y los cedros más altos con sus ramas;
12 extendió sus sarmientos hasta el mar
12 y sus retoños hasta el Río.
13 ¿Por qué has derribado sus cercos
13 para que puedan saquearla
13 todos los que pasan?
14 Los jabalíes del bosque la devastan
14 y se la comen los animales del campo.
Plegaria y promesa de fidelidad
15 Vuélvete, Señor de los ejércitos,
15 observa desde el cielo y mira:
15 ven a visitar tu vid,
16 la cepa que plantó tu mano,
16 el retoño que tú hiciste vigoroso.
17 ¡Que perezcan ante el furor de tu mirada
17 los que le prendieron fuego y la talaron!
18 Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,
18 al hombre que tú fortaleciste,
19 y nunca nos apartaremos de ti:
19 devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
20 ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos,
20 que brille tu rostro y seremos salvados!

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