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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

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11Este poema -como los demás “Cantos de Sión” (Sal 46; 48; 87)- expresa el amor y la admiración de los israelitas por su Ciudad santa. Al elegir a Jerusalén como Morada (v. 3), el Señor la convirtió en escenario de sus victorias (vs. 4-7). Estos resonantes triunfos confirman el renombre del Señor como guerrero invencible (vs. 2, 8) y son, a la vez, la manifestación de su justicia en favor de los humildes (vs. 9-11).
LA MANIFESTACIÓN DEL PODER INVENCIBLE DE DIOS
1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Canto.
2 Dios es bien conocido en Judá,
2 su Nombre es grande en Israel.
3 En Jerusalén está su Tienda de campaña,
3 en Sión se levanta su Morada.
4 Allí quebró las flechas fulgurantes del arco,
4 el escudo, la espada y las armas de guerra. Pausa
5 ¡Tú eres resplandeciente, majestuoso!
6 Montañas de botín fueron arrebatadas
6 a los valientes,
6 que ya duermen el sueño de la muerte:
6 a los guerreros no les respondieron los brazos.
7 Por tu amenaza, Dios de Jacob,
7 quedaron inmóviles los carros de guerra
7 y los caballos.
8 Sólo tú eres temible:
8 ¿quién podrá resistir delante de ti
8 al ímpetu de tu ira?
9 Desde el cielo proclamas la sentencia:
9 la tierra tiembla y enmudece,
10 cuando te alzas para el juicio, Señor,
10 para salvar a los humildes de la tierra. Pausa
11 Sí, el furor de los hombres tendrá que alabarte,
11 los que sobrevivan al castigo te festejarán.
12 Hagan votos al Señor, su Dios, y cúmplanlos;
12 los que están a su alrededor,
12 traigan regalos al Temible,
13 al que deja sin aliento a los príncipes
13 y es temible para los reyes de la tierra.

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