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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

75 (74)
23El Juicio de Dios (v. 8), que asegurará definitivamente el triunfo de la justicia (v. 11), es el tema central de este Salmo. Luego de una exclamación de carácter litúrgico (v. 2), se escucha un oráculo del Señor, quien se manifestará como Juez supremo cuando él mismo lo decida (vs. 3-4). A este anuncio sigue una última advertencia dirigida a los impíos, para que cambien de actitud (vs. 5-9). El Salmo concluye con un tono hímnico, porque la victoria de la justicia divina será un motivo de alegría para los justos.
EL SEÑOR, ÚNICO JUEZ
1 Del maestro de coro. “No destruyas”. Salmo de Asaf. Canto.
Antífona inicial
2 Te damos gracias, Señor, te damos gracias:
2 los que invocan tu Nombre narran tus maravillas.
Oráculo del Señor
3 “En el momento que yo decida,
3 juzgaré con rectitud.
4 Se conmueve la tierra con todos sus habitantes,
4 pero yo he afianzado sus columnas. Pausa
5 Digo a los arrogantes: ‘¡Basta de arrogancia!’,
5 y a los impíos: ‘¡No levanten la frente!,
6 no levanten la frente contra el cielo
6 ni hablen con actitud insolente’”.
El castigo de los malvados
7 Porque ni del oriente ni del occidente,
7 ni del desierto ni de las montañas...
8 ¡El Señor es el único Juez,
8 que a unos humilla, y a otros exalta!
9 Hay una copa en la mano del Señor,
9 con un vino espumante, lleno de aromas:
9 la ofrece, y la sorben hasta el final,
9 la beben todos los malvados de la tierra.
10 Pero yo me alegraré para siempre,
10 cantaré al Dios de Jacob:
11 él quebrará el poder de los malvados
11 y acrecentará el poder de los justos.

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