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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

74 (73)
28Ante el Templo devastado y profanado por los enemigos de Israel, la comunidad suplica al Señor que se acuerde de su Alianza (v.20) y se apresure a reparar las afrentas de su Pueblo (v. 21). Para hacer más apremiante la súplica, se evocan las proezas que realizó el Señor, cuando rescató a Israel de la esclavitud y lo convirtió en su herencia (v. 2). En medio de la súplica, se intercala un himno al Dios creador (vs. 12-17), que tiene por finalidad contraponer el poder manifestado en el momento de la creación y su desconcertante silencio presente.
LAMENTACIÓN PÚBLICA POR LA DESTRUCCIÓN DEL TEMPLO
1 Poema de Asaf.
La profanación del Santuario
1 ¿Por qué, Señor, nos rechazaste para siempre
1 y arde tu indignación
1 contra las ovejas de tu rebaño?
2 Acuérdate del pueblo que adquiriste
2 en otro tiempo,
2 de la tribu que rescataste
2 para convertirla en tu herencia;
2 acuérdate de Sión, donde pusiste tu Morada.
3 Vuelve tus pasos hacia esta ruina completa:
3 todo lo destruyó el enemigo en el Santuario.
4 Rugieron tus adversarios
4 en el lugar de tu asamblea,
4 pusieron como señales sus propios estandartes.
5 Alzaron sus hachas
5 como en la espesura de la selva;
6 destrozaron de un golpe todos los adornos,
6 los deshicieron con martillos y machetes;
7 prendieron fuego a tu Santuario,
7 profanaron, hasta arrasarla,
7 la Morada de tu Nombre.
8 Habían pensado: “Acabemos con ellos,
8 quememos todos los templos de Dios en el país”.
9 Ya no vemos señales ni quedan profetas:
9 no hay nadie entre nosotros que sepa hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, Señor, te insultará el enemigo?
10 ¿Nunca cesará el adversario
10 de despreciar tu Nombre?
11 ¿Por qué retiras tu mano, Señor,
11 y la mantienes oculta en el pecho?
Himno al Dios creador
12 Pero tú, Señor, eres mi Rey desde el principio,
12 tú lograste victorias en medio de la tierra:
13 deshiciste el Mar con tu poder
13 y quebraste las cabezas del dragón marino;
14 aplastaste las cabezas de Leviatán
14 y lo diste como alimento a las fieras del desierto.
15 Hiciste brotar manantiales y torrentes,
15 secaste los ríos caudalosos;
16 tuyo es el día, tuya también la noche,
16 tú afirmaste la luna y el sol;
17 fijaste las fronteras de la tierra,
17 formaste el verano y el invierno.
Súplica por la liberación
18 Recuerda, Señor, que el enemigo te ha ultrajado,
18 un pueblo insensato ha despreciado tu Nombre:
19 no entregues a los buitres la vida de tu Paloma
19 ni te olvides para siempre de los pobres.
20 Ten presente tu alianza,
20 porque todos los rincones del país
20 están repletos de violencia.
21 Que el débil no retroceda lleno de confusión,
21 que el pobre y el oprimido alaben tu Nombre.
22 Levántate, Señor, defiende tu causa,
22 recuerda que el insensato te ultraja sin cesar.
23 No olvides los gritos de tus adversarios,
23 porque crece el tumulto de los que se alzan contra ti.

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