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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

6
13Agobiado por sus sufrimientos, un enfermo pide al Señor que lo perdone y le devuelva la salud (vs. 2-3), exponiendo los males que lo afligen (vs 4, 7-8) y los motivos que tiene para implorar la ayuda divina (vs. 5-6).
13Las expresiones e imágenes empleadas en este Salmo se vuelven a encontrar en un grupo de Salmos denominados “Oraciones de los enfermos”, (Sal. 38; 41; 88; 102. 2-12). Estas oraciones podían ser utilizadas en cualquier caso de enfermedad. Los enfermos las recitaban personalmente en el Templo, y si estaban impedidos, lo hacían por medio de un representante. A cada uno le correspondía poner su acento particular en la recitación de la súplica.
13La tradición cristiana ha hecho de este Salmo uno de los siete llamados “penitenciales” (Sal. 32; 38; 51; 102; 130; 143).
SÚPLICA DE UN ENFERMO GRAVE
1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda.
1 En octava. Salmo de David.
2 Señor, no me reprendas por tu enojo
2 ni me castigues por tu indignación.
3 Ten piedad de mí, porque me faltan las fuerzas;
3 sáname, porque mis huesos se estremecen.
4 Mi alma está atormentada,
4 y tú, Señor, ¿hasta cuándo...?
5 Vuélvete, Señor, rescata mi vida,
5 sálvame por tu misericordia,
6 porque en la Muerte nadie se acuerda de ti,
6 ¿y quién podrá alabarte en el Abismo?
7 Estoy agotado de tanto gemir:
7 cada noche empapo mi lecho con llanto,
7 inundo de lágrimas mi cama.
8 Mis ojos están extenuados por el pesar
8 y envejecidos a causa de la opresión.
9 Apártense de mí todos los malvados,
9 porque el Señor ha oído mis sollozos.
10 El Señor ha escuchado mi súplica,
10 el Señor ha aceptado mi plegaria.
11 ¡Que caiga sobre mis enemigos
11 la confusión y el terror,
11 y en un instante retrocedan avergonzados!

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