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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

56 (55)
24Un hombre perseguido implacablemente (v. 9) apela al poder de Dios para que lo libre de sus adversarios. No obstante la gravedad del peligro (vs. 2-3, 6-7), el salmista no pierde la fe en el Señor (v. 5) y espera confiadamente el momento de su liberación (vs. 10-12). En la seguridad de ser escuchado por Dios, promete darle gracias públicamente por el beneficio recibido (vs. 13-14).
ORACIÓN CONFIADA EN MEDIO DE LA PERSECUCIÓN
1 Del maestro de coro. Según la melodía de “La paloma de los dioses lejanos”. De David. Mictán. Cuando los filisteos se apoderaron de él en Gat.
2 Ten piedad de mí, Señor, porque me asedian,
2 todo el día me combaten y me oprimen:
3 mis enemigos me asedian sin cesar,
3 son muchos los que combaten contra mí.
4 Cuando me asalta el temor,
4 yo pongo mi confianza en ti, Dios Altísimo;
5 confío en Dios y alabo su Palabra,
5 confío en él y ya no temo:
5 ¿qué puede hacerme un simple mortal?
6 Me afligen constantemente con sus palabras,
6 sólo piensan en hacerme daño;
7 conspiran, se esconden y siguen mis rastros,
7 esperando la ocasión de quitarme la vida.
8 ¿Podrán librarse a pesar de su maldad?
8 ¡Derriba a esa gente, Dios mío, con tu enojo!
9 Tú has anotado los pasos de mi destierro,
9 ¡recoge mis lágrimas en tu odre!:
9 ¿acaso no está todo registrado en tu Libro?
10 Mis enemigos retrocederán cuando te invoque.
10 Yo sé muy bien que Dios está de mi parte;
11 confío en Dios y alabo su palabra;
12 confío en él y ya no temo:
12 ¿qué pueden hacerme los hombres?
13 Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice:
13 te ofreceré sacrificios de alabanza,
14 porque tú libraste mi vida de la muerte
14 y mis pies de la caída,
14 para que camine delante de Dios
14 en la luz de la vida.

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