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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

49 (48)
15Este Salmo “didáctico” alude repetidamente al “temor” que experimentan los pobres, cuando comparan su propia miseria con la felicidad de los poderosos (vs. 6-7, 17). Dicho temor está motivado por la aparente contradicción entre ese estado de cosas y la justicia de Dios en el gobierno del mundo (Sal. 37; 73). Para responder a esa inquietud, el salmista recuerda que nadie podrá asegurarse la inmortalidad por medio de sus riquezas (vs. 8-10): todos los hombres son iguales ante la muerte (v. 11) y los ricos no llevarán sus bienes a la tumba (v. 18). Además, los justos se verán libres de todo grave peligro (v. 16), mientras que un desastre final espera a los malvados (vs. 12-15). El Salmo no contiene ninguna referencia clara a la vida eterna: sólo esta proporcionará más tarde la clave para resolver adecuadamente el “enigma” planteado en el v. 5.
LA INUTILIDAD DE LAS RIQUEZAS ANTE LA MUERTE
1 Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo.
2 Oigan esto, todos los pueblos;
2 escuchen, todos los habitantes del mundo:
3 tanto los humildes como los poderosos,
3 el rico lo mismo que el pobre.
4 Mi boca hablará sabiamente,
4 mis reflexiones serán muy sensatas.
5 Voy a inspirarme para componer un proverbio,
5 revelaré mi enigma al son de la cítara.
6 ¿Por qué voy a temer
6 en los momentos de peligro,
6 cuando me rodea la maldad de mis opresores,
7 de esos que confían en sus riquezas
7 y se jactan de su gran fortuna?
8 No, nadie puede rescatarse a sí mismo
8 ni pagar a Dios el precio de su liberación,
10 para poder seguir viviendo eternamente
10 sin llegar a ver el sepulcro:
9 el precio de su rescate es demasiado caro,
9 y todos desaparecerán para siempre.
11 Cualquiera ve que mueren los sabios;
11 necios e ignorantes perecen por igual,
11 y dejan a otros sus riquezas:
12 la tumba es su residencia perpetua,
12 su morada por los siglos de los siglos,
12 por más que hayan poseído muchas tierras.
13 Ningún hombre permanece en la opulencia,
13 sino que muere lo mismo que los animales:
14 este es el destino de los que tienen riquezas,
14 y el final de la gente insaciable. Pausa
15 Serán puestos como ovejas en el Abismo,
15 la Muerte será su pastor;
15 bajarán derecho a la tumba,
15 su figura se desvanecerá
15 y el Abismo será su mansión.
16 Pero Dios rescatará mi vida,
16 me sacará de las garras del Abismo. Pausa
17 No te preocupes cuando un hombre
17 se enriquece
17 o aumenta el esplendor de su casa:
18 cuando muera, no podrá llevarse nada,
18 su esplendor no bajará con él.
19 Aunque en vida se congratulaba, diciendo:
19 “Te alabarán porque lo pasas bien”,
20 igual irá a reunirse con sus antepasados,
20 con esos que nunca verán la luz.
21 El hombre rico no reflexiona,
21 y muere lo mismo que los animales.

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