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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

40 (39)
14En este Salmo se encuentran reunidos dos poemas de estilo y contenido diversos. El primero (vs. 2-11) es un canto de acción de gracias por la liberación de un peligro grave. El segundo (vs. 14-18) es una súplica para pedir la ayuda divina en un momento de desgracia, y se vuelve a encontrar en el Salmo 70, en forma independiente. Los vs. 12-13 sirven de lazo de unión entre estas dos partes, que originariamente estaban separadas.
CANTO DE ACCIÓN DE GRACIAS
1 Del maestro de coro. De David. Salmo.
Proclamación de los beneficios recibidos
2 Esperé confiadamente en el Señor:
2 él se inclinó hacia mí
2 y escuchó mi clamor.
3 Me sacó de la fosa infernal,
3 del barro cenagoso;
3 afianzó mis pies sobre la roca
3 y afirmó mis pasos.
4 Puso en mi boca un canto nuevo,
4 un himno a nuestro Dios.
4 Muchos, al ver esto, temerán
4 y confiarán en el Señor.
5 ¡Feliz el que pone en el Señor
5 toda su confianza,
5 y no se vuelve hacia los rebeldes
5 que se extravían tras la mentira!
6 ¡Cuántas maravillas has realizado,
6 Señor, Dios mío!
6 Por tus designios en favor nuestro,
6 nadie se te puede comparar.
6 Quisiera anunciarlos y proclamarlos,
6 pero son innumerables.
La verdadera acción de gracias
7 Tú no quisiste víctima ni oblación;
7 pero me diste un oído atento;
7 no pediste holocaustos ni sacrificios,
8 entonces dije: “Aquí estoy.
9 En el libro de la Ley está escrito
9 lo que tengo que hacer:
9 yo amo, Dios mío, tu voluntad,
9 y tu ley está en mi corazón”.
10 Proclamé gozosamente tu justicia
10 en la gran asamblea;
10 no, no mantuve cerrados mis labios,
10 tú lo sabes, Señor.
11 No escondí tu justicia dentro de mí,
11 proclamé tu fidelidad y tu salvación,
11 y no oculté a la gran asamblea
11 tu amor y tu fidelidad.
Súplica en un momento de peligro
12 Y tú, Señor, no te niegues
12 a tener compasión de mí;
12 que tu amor y tu fidelidad
12 me protejan sin cesar.
13 Porque estoy rodeado de tantos males,
13 que es imposible contarlos.
13 Las culpas me tienen atrapado
13 y ya no alcanzo a ver:
13 son más que los cabellos de mi cabeza,
13 y me faltan las fuerzas.
14 Líbrame, Señor, por favor;
14 Señor, ven pronto a socorrerme.
15 Que se avergüencen y sean humillados
15 los que quieren acabar con mi vida.
15 Que retrocedan confundidos
15 los que desean mi ruina;
16 queden pasmados de vergüenza
16 los que se ríen de mí.
17 Que se alegren y se regocijen en ti
17 todos los que te buscan,
17 y digan siempre los que desean tu victoria:
17 “¡Qué grande es el Señor!”.
18 Yo soy pobre y miserable,
18 pero el Señor piensa en mí;
18 tú eres mi ayuda y mi libertador,
18 ¡no tardes, Dios mío!

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