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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

30 (29)
11Este Salmo es un canto de acción de gracias después de una enfermedad grave (vs. 2-5, 13). El salmista reconoce que el Señor lo puso en peligro de muerte por un pecado de presunción (v. 7); pero luego, en respuesta a su plegaria (vs. 9-11), le dio una prueba evidente de su misericordia (v. 6), haciendo que su dolor se convirtiera en alegría (v. 12).
ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE UNA GRAVE ENFERMEDAD
1 Salmo. Canto para la Dedicación del Templo. De David.
2 Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste
2 y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.
3 Señor, Dios mío, clamé a ti y tú me sanaste.
4 Tú, Señor, me levantaste del Abismo
4 y me hiciste revivir,
4 cuando estaba entre los que bajan al sepulcro.
5 Canten al Señor, sus fieles;
5 den gracias a su santo Nombre,
6 porque su enojo dura un instante,
6 y su bondad, toda la vida:
6 si por la noche se derraman lágrimas,
6 por la mañana renace la alegría.
7 Yo pensaba muy confiado:
7 “Nada me hará vacilar”.
8 Pero eras tú, Señor, con tu gracia,
8 el que me afirmaba sobre fuertes montañas,
8 y apenas ocultaste tu rostro,
8 quedé conturbado.
9 Entonces te invoqué, Señor,
9 e imploré tu bondad:
10 “¿Qué se ganará con mi muerte
10 o con que yo baje al sepulcro?
10 ¿Acaso el polvo te alabará
10 o proclamará tu fidelidad?
11 Escucha, Señor, ten piedad de mí;
11 ven a ayudarme, Señor”.
12 Tú convertiste mi lamento en júbilo,
12 me quitaste el luto y me vestiste de fiesta,
13 para que mi corazón te cante sin cesar.
13 ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente!

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