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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

28 (27)
14Ante la amenaza de un peligro mortal, el salmista suplica al Señor que responda favorablemente a sus ruegos, librándolo de la muerte (vs. 1-3). No es fácil determinar con exactitud la índole del peligro a que se hace alusión en el Salmo, y podría pensarse tanto en una acusación injusta como en una enfermedad grave. Los vs. 6-7 son un canto de acción de gracias, que el salmista entona anticipadamente, porque está seguro de recibir la ayuda divina. La súplica final por el rey y por todo el Pueblo (vs. 8-9), probablemente fue añadida más tarde, para el uso litúrgico del Salmo.
SÚPLICA Y ACCIÓN DE GRACIAS
1 De David.
1 Yo te invoco, Señor;
1 tú eres mi Roca, no te quedes callado,
1 porque si no me respondes,
1 seré como los que bajan al sepulcro.
2 Oye la voz de mi plegaria,
2 cuando clamo hacia ti,
2 cuando elevo mis manos hacia tu Santuario.
3 No me arrastres con los malvados
3 ni con los que hacen el mal:
3 con los que hablan de paz a su prójimo,
3 mientras su corazón está lleno de maldad.
4 Trátalos conforme a sus acciones,
4 como corresponde a su mala conducta;
4 trátalos según la obra de sus manos,
4 págales su merecido.
5 Ellos no valoran lo que hace el Señor
5 ni la obra de sus manos:
5 por eso él los derribará
5 y no volverá a edificarlos.
6 Bendito sea el Señor,
6 porque oyó la voz de mi plegaria;
7 el Señor es mi fuerza y mi escudo,
7 mi corazón confía en él.
7 Mi corazón se alegra porque recibí su ayuda:
7 por eso le daré gracias con mi canto.
7 * * *
8 El Señor es la fuerza de su pueblo,
8 el baluarte de salvación para su Ungido.
9 Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia;
9 apaciéntalos y sé su guía para siempre.

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