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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

16 (15)
5La confianza y el gozo profundo que brotan de la intimidad con Dios, son los sentimientos predominantes en este Salmo. Los vs. 5-6 permiten suponer que su autor es un levita – es decir, una persona consagrada al culto de Dios en el Templo de Jerusalén– que se encuentra en un grave peligro y acude al Señor, fuente de vida (v. 11), para que lo libre de la muerte (v. 10).
5El Nuevo Testamento asigna a este Salmo un sentido mesiánico, citándolo como un anuncio anticipado de la Resurrección de Cristo (vs. 8-11).
EL SEÑOR, HERENCIA Y FELICIDAD DE SUS AMIGOS
1 Mictán de David.
1 Protégeme, Dios mío,
1 porque me refugio en ti.
2 Yo digo al Señor:
2 “Señor, tú eres mi bien,
2 no hay nada superior a ti”.
3 Ellos, en cambio, dicen a los dioses de la tierra:
3 “Mis príncipes, ustedes son toda mi alegría”.
4 Multiplican sus ídolos y corren tras ellos,
4 pero yo no les ofreceré libaciones de sangre,
4 ni mis labios pronunciarán sus nombres.
5 El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
5 ¡tú decides mi suerte!
6 Me ha tocado un lugar de delicias,
6 estoy contento con mi herencia.
7 Bendeciré al Señor que me aconseja,
7 ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
8 Tengo siempre presente al Señor:
8 él está a mi lado, nunca vacilaré.
9 Por eso mi corazón se alegra,
9 se regocijan mis entrañas
9 y todo mi ser descansa seguro:
10 porque no me entregarás a la Muerte
10 ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.
11 Me harás conocer el camino de la vida,
11 saciándome de gozo en tu presencia,
11 de felicidad eterna a tu derecha.

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