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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

149
El amor del Señor hacia su Pueblo y la victoria que le tiene asegurada (v. 4) son el motivo propuesto a la comunidad cultual, para invitarla a cantar jubilosamente a su Creador y su Rey (vs. 1-3). El reverso de esa victoria es “la sentencia dictada” por Dios contra los enemigos de su Pueblo (v. 9), e Israel está llamado a ejecutarla (vs. 6-8).
Este himno se destaca por su entusiasmo guerrero y su ardiente nacionalismo. Dichas características se explican porque fue compuesto después del exilio babilónico, cuando Israel tuvo que luchar afanosamente por su reconstrucción nacional y religiosa, en medio de la tenaz oposición de sus vecinos (Neh. 2-6). La esperanza en la victoria reafirmaba su fe en el Señor y le daba nuevo ánimo para la lucha.
ALABANZA A DIOS POR EL TRIUNFO DE SU PUEBLO
1 ¡Aleluya!
1 Canten al Señor un canto nuevo,
1 resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
2 que Israel se alegre por su Creador
2 y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.
3 Celebren su Nombre con danzas,
3 cántenle con el tambor y la cítara,
4 porque el Señor tiene predilección por su pueblo
4 y corona con el triunfo a los humildes.
5 Que los fieles se alegren por su gloria
5 y canten jubilosos en sus fiestas.
6 Glorifiquen a Dios con sus gargantas
6 y empuñen la espada de dos filos:
7 para tomar venganza de los pueblos
7 y castigar a las naciones;
8 para atar con cadenas a sus reyes,
8 y con grillos de hierro a sus jefes.
9 Así se les aplicará la sentencia dictada:
9 esta es la victoria de todos tus fieles.
9 ¡Aleluya!

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