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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

143 (142)
8Un hombre perseguido violentamente (v. 3) se pone bajo la protección de Dios, a fin de que lo libre de sus perseguidores (v. 9). Para fundamentar su pedido, el salmista apela a las antiguas intervenciones de Dios en favor de su Pueblo (v. 5). Pero a diferencia de lo que sucede en otros Salmos similares (Sal. 7), él no hace una declaración de su propia inocencia, sino que reconoce su condición de pecador y su imposibilidad de obtener la salvación sin el auxilio de la misericordia divina.
8Este es uno de los salmos llamados “penitenciales” (Sal. 6; 32; 38; 51; 102; 130).
HUMILDE APELACIÓN A LA FIDELIDAD Y A LA JUSTICIA DE DIOS
1 Salmo de David.
1 Señor, escucha mi oración,
1 atiende a mi plegaria;
1 respóndeme, por tu fidelidad y tu justicia.
2 No llames a juicio a tu servidor,
2 porque ningún ser viviente es justo en tu presencia.
3 El enemigo me persiguió a muerte,
3 aplastó mi vida contra el suelo;
3 me introdujo en las tinieblas,
3 como a los muertos de hace muchos años.
4 El aliento se extingue en mi interior,
4 mi corazón desfallece en mi pecho.
5 Me acuerdo de los tiempos pasados,
5 medito todas tus acciones;
5 considero la obra de tus manos
6 y extiendo mis brazos hacia ti:
6 suspiro por ti como tierra reseca. Pausa
7 Respóndeme en seguida, Señor,
7 porque estoy sin aliento.
7 No me ocultes tu rostro,
7 para que yo no sea como los que bajan a la fosa.
8 Que yo experimente tu amor por la mañana,
8 porque confío en ti;
8 indícame el camino que debo seguir,
8 porque a ti elevo mi alma.
9 Líbrame, Señor, de mis enemigos,
9 porque me refugio en ti;
10 enséñame a hacer tu voluntad,
10 porque tú eres mi Dios.
10 Que tu espíritu bondadoso me conduzca
10 por una tierra llana.
11 Por amor de tu Nombre, Señor,
11 consérvame la vida.
11 Por tu justicia, sácame del peligro;
12 por tu fidelidad, destruye a mi enemigo;
12 aniquila a mis opresores,
12 porque yo soy tu servidor.
12Salmo 144 (143)
12En la primera parte de este Salmo (vs. 1- 11), un rey se dirige al Señor para darle gracias por su constante protección (vs. l-2) y para rogarle que lo libre de sus enemigos (vs. 3-11). Las frases y expresiones utilizadas por el salmista reflejan la influencia de otros Salmos, en especial la del Salmo 18, que en varios versículos se encuentra reproducido casi literalmente. La segunda parte (vs. 12-15) tiene un tono mucho más lírico, y es una súplica por la prosperidad de la nación.
12Las diferencias de estilo y el paso del singular al plural hacen suponer que estas dos partes, en su origen, fueron composiciones independientes. El uso litúrgico las unió más tarde, para asociar la oración por el rey a la oración por todo el pueblo.
ORACIÓN POR LA VICTORIA Y LA PROSPERIDAD
1 De David.
Afirmación del poder de Dios
1 Bendito sea el Señor, mi Roca,
1 el que adiestra mis brazos para el combate
1 y mis manos para la lucha.
2 Él es mi bienhechor y mi fortaleza,
2 mi baluarte y mi libertador;
2 él es el escudo con que me resguardo,
2 y el que somete los pueblos a mis pies.
3 Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides,
3 y el ser humano, para que pienses en él?
4 El hombre es semejante a un soplo,
4 y sus días son como una sombra fugaz.
Súplica por la victoria nacional
5 Inclina tu cielo, Señor, y desciende;
5 toca las montañas para que arrojen humo.
6 Lanza un rayo y dispersa a tus enemigos,
6 dispara tus flechas, y confúndelos.
7 Extiende tu mano desde lo alto,
7 y líbrame de las aguas caudalosas;
7 sálvame del poder de los extranjeros,
8 que dicen mentiras con la boca
8 y tienen las manos llenas de traición.
9 Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo
9 y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,
10 porque tú das la victoria a los reyes
10 y libras a David, tu servidor.
10 Líbrame de la espada maligna,
11 sálvame del poder de los extranjeros,
11 que dicen mentiras con la boca
11 y tienen las manos llenas de traición.
Súplica por la prosperidad de la nación
12 Que nuestros hijos sean como plantas,
12 florecientes en plena juventud;
12 que nuestras hijas se asemejen a columnas,
12 esculpidas como las de un palacio.
13 Que nuestros graneros estén repletos
13 con productos de todas las especies;
13 que nuestros rebaños se reproduzcan a millares
13 en todas nuestras praderas.
14 Que nuestros bueyes estén bien cargados,
14 que no haya brechas ni aberturas en los muros
14 ni gritos de angustia en nuestras plazas.
15 ¡Feliz el pueblo que tiene todo esto,
15 feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor!

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