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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

140 (139)
24Este Salmo es una súplica al Señor, defensor de los pobres (v. 13), contra la calumnia y la opresión. Luego de evocar con expresivas imágenes la violencia y la maldad de sus perseguidores (vs. 3-6), el salmista dirige contra ellos una severa imprecación (vs. 9-12). La súplica está acompañada de una profesión de inquebrantable confianza (vs. 7-8), fundada en la certeza de que Dios es justo y hace valer el derecho de los oprimidos (vs. 13-14).
SÚPLICA E IMPRECACIÓN CONTRA LOS DIFAMADORES
1 Del maestro de coro. Salmo de David.
2 Líbrame, Señor, de la gente malvada,
2 protégeme de los hombres violentos,
3 de los que sólo piensan en hacer el mal
3 y provocan discordias todo el día.
4 Ellos afilan su lengua como serpientes,
4 en sus labios hay veneno de víboras. Pausa
5 Defiéndeme, Señor, de las manos del impío,
5 protégeme de los hombres violentos,
5 de los que intentan hacerme tropezar
5 y han tendido una red ante mis pies:
6 los prepotentes me han ocultado trampas y lazos,
6 me han puesto asechanzas al borde del camino.
6 Pausa
7 Pero yo digo al Señor: “Tú eres mi Dios”:
7 escucha, Señor, el clamor de mi súplica;
8 Señor, mi Señor, mi ayuda poderosa,
8 recubre mi cabeza en el momento del combate.
9 No satisfagas los deseos del malvado
9 ni dejes que se cumplan sus proyectos;
10 que no levanten cabeza los que me asedian,
10 y su maledicencia los envuelva. Pausa
11 Que se acumulen sobre ellos
11 carbones encendidos,
11 que caigan en lo profundo y no puedan levantarse.
12 Que los difamadores no estén seguros en la tierra,
12 y la desgracia persiga a muerte al violento.
13 Yo sé que el Señor hace justicia a los humildes
13 y defiende los derechos de los pobres.
14 Sí, los justos darán gracias a tu Nombre
14 y los buenos vivirán en tu presencia.

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