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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

129 (128)
6Este Salmo retoma en parte el tema del Salmo 124. Desde los comienzos de su historia (vs. 1-2), Israel debió soportar a numerosos opresores. Pero el Señor nunca permitió que aniquilaran a su Pueblo. Apoyados en esta experiencia de la protección divina, los peregrinos piden al Señor la rápida destrucción de sus enemigos y miran confiadamente hacia el futuro.
EL SEÑOR, DEFENSOR INVENCIBLE DE SU PUEBLO
1 Canto de peregrinación.
1 ¡Cuánto me han asediado desde mi juventud
1 –que lo diga Israel–
2 cuánto me han asediado desde mi juventud,
2 pero no pudieron contra mí!
3 Clavaron un arado en mis espaldas
3 y abrieron largos surcos.
4 Pero el Señor, que es justo,
4 rompió el yugo de los impíos.
5 ¡Retrocedan llenos de vergüenza
5 todos los que aborrecen a Sión:
6 sean como la hierba de los techos,
6 que se seca antes de ser arrancada!
7 Con ella, el segador no llena su mano,
7 ni cubre su pecho el que ata las gavillas.
8 Y nadie comenta al pasar:
8 “El Señor los ha bendecido”.
8 Descienda sobre ustedes nuestra bendición,
8 en el nombre del Señor.

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