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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

127 (126)
6Este hermoso poema sapiencial es una invitación a la confianza en la Providencia divina. El salmista quiere inculcar que sólo Dios puede asegurar la prosperidad de los esfuerzos humanos. En especial, los hijos son un don de Dios (v. 3), porque la fecundidad únicamente puede provenir de la bendición divina.
LA PROVIDENCIA DE DIOS
1 Canto de peregrinación. De Salomón.
1 Si el Señor no edifica la casa,
1 en vano trabajan los albañiles;
1 si el Señor no custodia la ciudad,
1 en vano vigila el centinela.
2 Es inútil que ustedes madruguen;
2 es inútil que velen hasta muy tarde
2 y se desvivan por ganar el pan:
2 ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
3 Los hijos son un regalo del Señor,
3 el fruto del vientre es una recompensa;
4 como flechas en la mano de un guerrero
4 son los hijos de la juventud.
5 ¡Feliz el hombre
5 que llena con ellos su aljaba!
5 No será humillado al discutir con sus enemigos
5 en la puerta de la ciudad.

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