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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

121 (120)
7La estructura dialogada de este Salmo parece indicar que los peregrinos lo cantaban en forma coral, durante la marcha hacia Jerusalén. Un tono de serena confianza atraviesa todo el poema. En él se describe al Señor como un centinela, que está alerta en su puesto de guardia para proteger a sus fieles. El bellísimo verso inicial se inspira probablemente en la actitud de los peregrinos, que avanzaban con la mirada fija en las montañas, esperando divisar la altura donde se elevaba el Templo de Sión.
EL SEÑOR, GUARDIÁN DE SU PUEBLO
1 Canto de peregrinación.
1 Levanto mis ojos a las montañas:
1 ¿de dónde me vendrá la ayuda?
2 La ayuda me viene del Señor,
2 que hizo el cielo y la tierra.
3 Él no dejará que resbale tu pie:
3 ¡tu guardián no duerme!
4 No, no duerme ni dormita
4 él guardián de Israel.
5 El Señor es tu guardián,
5 es la sombra protectora a tu derecha:
6 de día, no te dañará el sol,
6 ni la luna de noche.
7 El Señor te protegerá de todo mal
7 y cuidará tu vida.
8 Él te protegerá en la partida y el regreso,
8 ahora y para siempre.

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