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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

12 (11)
7Este Salmo es una súplica, en la que el autor, con una visión pesimista del mundo, pide al Señor que intervenga para poner fin a los males que lo afligen. El Señor responde a esta petición con un oráculo, que contiene una promesa de salvación para los oprimidos (v. 6). Como es habitual en los Salmos de súplica, los versículos finales (8-9) son una expresión de confianza en el Señor.
EL CLAMOR DE LOS JUSTOS FRENTE A LA MENTIRA Y LA SOBERBIA
1 Del maestro de coro. En octava. Salmo de David.
Súplica apremiante
2 ¡Sálvanos, Señor, porque ya no hay gente buena,
2 ha desaparecido la lealtad entre los hombres!
3 No hacen más que mentirse unos a otros,
3 hablan con labios engañosos y doblez de corazón.
4 Que el Señor elimine los labios engañosos
4 y las lenguas jactanciosas de los que dicen:
5 “En la lengua está nuestra fuerza;
5 nuestros labios nos defienden, ¿quién nos dominará?”.
Respuesta del Señor
6 “Por los sollozos del humilde
6 y los gemidos del pobre,
6 ahora me levantaré –dice el Señor–
6 y daré mi ayuda al que suspira por ella”.
7 Las promesas del Señor son sinceras
7 como plata purificada en el crisol,
7 depurada siete veces.
8 Tú nos protegerás, Señor,
8 nos preservarás para siempre de esa gente;
9 por todas partes merodean los malvados
9 y se encumbran los hombres más indignos.

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