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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

11 (10)
18Ante una grave amenaza de muerte, cuando la prudencia humana haría razonable la huida, el salmista responde a sus amigos con una expresión de absoluta confianza en Dios. Al lirismo de los versos iniciales (vs. 1-3) se añade una reflexión de tono sapiencial (vs. 4-7). En ella se afirma que los acontecimientos humanos están regidos por la Providencia de Dios, y que a pesar del momentáneo triunfo de los malvados, al final, triunfará la justicia.
LA JUSTICIA DE DIOS, MOTIVO DE CONFIANZA
1 Del maestro de coro. De David.
1 Yo tengo mi refugio en el Señor,
1 ¿cómo pueden decirme entonces:
1 “Escapa a la montaña como un pájaro,
2 porque los malvados tienden su arco
2 y ajustan sus flechas a la cuerda,
2 para disparar desde la penumbra
2 contra los rectos de corazón?
3 Cuando ceden los cimientos,
3 ¿qué puede hacer el justo?”.
4 Pero el Señor está en su santo Templo,
4 el Señor tiene su trono en el cielo.
4 Sus ojos observan el mundo,
4 sus pupilas examinan a los hombres:
5 el Señor examina al justo y al culpable,
5 y odia al que ama la violencia.
6 Que él haga llover brasas y azufre
6 sobre los impíos,
6 y les toque en suerte un viento abrasador.
7 Porque el Señor es justo y ama la justicia,
7 y los que son rectos verán su rostro.

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