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El Libro del Pueblo de Dios

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Salmos

103 (102)
28Este himno de alabanza a Dios comienza en forma de diálogo entre el salmista y su propia alma (vs. 1-6), y luego continúa en el estilo propio de los himnos. Su tema es la infinita bondad del Señor, que se brinda incesantemente a los hombres, en especial a los débiles (vs. 3-4) y a los oprimidos (v. 6). La actitud de Dios hacia los pecadores no es la de un Juez inapelable, sino la de un padre bondadoso (vs. 8-13), que conoce a fondo la miseria del hombre (vs. 14-16). El poema concluye con una invitación a bendecir a Dios, dirigida a todo el universo.
HIMNO A LA BONDAD DE DIOS
1 De David.
La misericordia del Señor con sus fieles
1 Bendice al Señor, alma mía,
1 que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
2 bendice al Señor, alma mía,
2 y nunca olvides sus beneficios.
3 Él perdona todas tus culpas
3 y cura todas tus dolencias;
4 rescata tu vida del sepulcro,
4 te corona de amor y de ternura;
5 él colma tu vida de bienes,
5 y tu juventud se renueva como el águila.
6 El Señor hace obras de justicia
6 y otorga el derecho a los oprimidos;
7 él mostró sus caminos a Moisés
7 y sus proezas al pueblo de Israel.
La condescendencia divina hacia la debilidad humana
8 El Señor es bondadoso y compasivo,
8 lento para enojarse y de gran misericordia;
9 no acusa de manera inapelable
9 ni guarda rencor eternamente;
10 no nos trata según nuestros pecados
10 ni nos paga conforme a nuestras culpas.
11 Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
11 así de inmenso es su amor por los que lo temen;
12 cuanto dista el oriente del occidente,
12 así aparta de nosotros nuestros pecados.
13 Como un padre cariñoso con sus hijos,
13 así es cariñoso el Señor con sus fieles;
14 él conoce de qué estamos hechos,
14 sabe muy bien que no somos más que polvo.
15 Los días del hombre son como la hierba:
15 él florece como las flores del campo;
16 las roza el viento, y ya no existen más,
16 ni el sitio donde estaban las verá otra vez.
17 Pero el amor del Señor permanece para siempre,
17 y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
18 de los que lo temen y observan su alianza,
18 de los que recuerdan sus preceptos
18 y los cumplen.
Invitación universal a bendecir al Señor
19 El Señor puso su trono en el cielo,
19 y su realeza gobierna el universo.
20 ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,
20 los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes
20 apenas oyen la voz de su palabra!
21 ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos,
21 sus servidores, los que cumplen su voluntad!
22 ¡Bendíganlo todas sus obras,
22 en todos los lugares donde ejerce su dominio!
22 ¡Bendice al Señor, alma mía!

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