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El Libro del Pueblo de Dios

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Sabiduría

18 LA ACCIÓN DE LA SABIDURÍA EN LA HISTORIA: MEDITACIÓN SOBRE EL ÉXODO
18El Libro concluye con una larga meditación sobre la acción de la Sabiduría en la historia. Después de una breve introducción que se remonta hasta Adán, el autor se detiene en los acontecimientos del Éxodo, de los que extrae una enseñanaza para el presente. El recuerda a los judíos residentes en Egipto que ya en otro tiempo sus antepasados tuvieron mucho que padecer en aquel país, pero el Señor desplegó todo su poder para librarlos de la opresión. Así aquel Éxodo es presentado como el arquetipo de todas las intervenciones de Dios en favor de su Pueblo.
18Un principio guía la interpretación de los hechos: todo lo que sirvió para castigar a los enemigos de Israel se convirtió en un beneficio para el Pueblo de Dios (11. 5). Con el fin de dar más relieve y vivacidad a esta enseñanza, el autor maneja con mucha libertad las tradiciones bíblicas, idealizando los acontecimientos y adornándolos ocasionalmente con elementos legendarios. Además, en una extensa polémica contra la idolatría (caps. 13 - 15), él trata de preservar a los judíos de la apostasía y de mostrar a los paganos la inconsistencia de su propia religión.
Desde Adán hasta Noé
10
1 Ella protegió al primero que fue formado, al padre del mundo, que estaba solo cuando fue creado.
1 Lo liberó de su propia caída
2 y le dio la fuerza para dominar todas las cosas.
3 Pero un injusto que por su ira se apartó de ella
3 pereció a causa de su furia fratricida.
4 Y cuando, por culpa de él, las aguas anegaron la tierra,
4 de nuevo la salvó la Sabiduría,
4 guiando al justo sobre una simple madera.
Desde Abraham hasta José
5 Cuando las naciones, por su perversión unánime,
5 fueron confundidas,
5 ella reconoció al justo,
5 lo conservó irreprochable delante de Dios
5 y lo hizo más fuerte que la ternura hacia su hijo.
6 Cuando eran exterminados los impíos, ella libró a un justo,
6 escapado del fuego que caía sobre las Cinco Ciudades.
7 En testimonio de semejante perversidad,
7 humea allí todavía una tierra desolada,
7 los arbustos dan frutos que no llegan a madurar
7 y, como recuerdo de un alma incrédula,
7 se alza una columna de sal.
8 Por haberse apartado del camino de la Sabiduría,
8 no sólo tuvieron la desgracia de no conocer el bien,
8 sino que, además, dejaron a los vivientes un momento de su locura,
8 para que sus faltas no quedaran ocultas.
9 La Sabiduría, en cambio, libró de las fatigas a sus servidores.
10 Al justo que huía de la ira de su hermano,
10 ella lo guió por senderos rectos;
10 le mostró la realeza de Dios,
10 y le dio el conocimiento de las cosas santas;
10 lo hizo prosperar en sus duros trabajos
10 y multiplicó el fruto de sus esfuerzos;
11 lo asistió contra la codicia de sus explotadores,
11 y lo colmó de riquezas;
12 lo protegió contra sus enemigos
12 y lo defendió de los que acechaban contra él;
12 y le otorgó la palma en un rudo combate,
12 para que supiera que la piedad es más poderosa que todo.
13 Ella no abandonó al justo que fue vendido,
13 sino que lo libró del pecado;
14 descendió con él a la cisterna,
14 y no lo abandonó en la prisión
14 hasta entregarle el cetro de la realeza
14 y la autoridad sobre los que lo sojuzgaban;
14 así puso en evidencia la mentira de sus calumniadores
14 y le dio una gloria eterna.
Moisés y el Éxodo
15 Ella liberó de una nación opresora
15 a un pueblo santo, a una raza irreprochable.
16 Entró en el alma de un servidor del Señor
16 y enfrentó a reyes temibles con prodigios y señales.
17 Otorgó a los santos la recompensa de sus trabajos
17 y los condujo por un camino admirable;
17 fue para ellos una sombra protectora durante el día
17 y un fulgor de estrellas durante la noche.
18 Los hizo pasar a pie por el Mar Rojo
18 y los condujo a través de las aguas caudalosas.
19 A sus enemigos, en cambio, los sumergió
19 y después los despidió a borbotones desde el fondo del Abismo.
20 Así, los justos despojaron a los impíos
20 y celebraron, Señor, tu santo Nombre,
20 alabando unánimemente tu mano protectora.
21 Porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos
21 y soltó la lengua de los más pequeños.

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