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El Libro del Pueblo de Dios

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Daniel

VISIONES APOCALÍPTICAS
29La segunda parte del Libro contiene el “Apocalipsis” de Daniel propiamente dicho. Como en todos los escritos apocalípticos, el tema central de estas visiones simbólicas son las diversas etapas de la historia humana y su desenlace final. El autor quiere mostrar que nada de lo que sucede en el mundo es fruto del azar, sino la realización del designio oculto de Dios, revelado a sus elegidos. Los Imperios aparecen, luchan entre sí y se suceden unos a otros. Los reyes se atribuyen prerrogativas divinas y pretenden usurpar el lugar de Dios. Cada nuevo Imperio supera en crueldad al precedente. Pero el Señor dirige el curso de los acontecimientos y va disponiendo misteriosamente los “tiempos y momentos” hacia el establecimiento definitivo de su Reino.
29A pesar de la oscuridad que caracteriza a las visiones alegóricas de esta parte, el sentido general de las mismas es bien claro. Los perseguidores -personificados sobre todo en Antíoco IV- no tendrán la última palabra. Más allá del creciente auge del mal, se vislumbra la venida misteriosa de un “Hijo de hombre” que trasciende la mera condición humana: a él se le dará “el dominio, la gloria y el reino” y todos lo servirán (7. 13-14). A esa venida se agrega el anuncio de la resurrección final de los justos, que “brillarán como las estrellas por los siglos de los siglos” (12. 2-3). Así, los sueños de una victoria terrestre y nacional, por medio de la lucha armada, se desvanecen completamente ante la promesa de un mundo transfigurado por el poder divino.
La visión de los cuatro animales y del Hijo de hombre
7
1 El año primero de Baltasar, rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y unas visiones en su imaginación, mientras se hallaba en su lecho. Él escribió el sueño. Este es el comienzo del relato. 2 Daniel tomó la palabra y dijo: Yo miraba en mis visiones nocturnas, y vi los cuatro vientos del cielo que agitaban el gran mar. 3 Y cuatro animales enormes, diferentes entre sí, emergieron del mar. 4 El primero era como un león y tenía alas de águila. Yo estuve mirando hasta que fueron arrancadas sus alas; él fue levantado de la tierra y puesto de pie sobre dos patas como un hombre, y le fue dado un corazón de hombre. 5 Luego vi otro animal, el segundo, semejante a un oso; él estaba medio erguido y tenía tres costillas en su boca, entre sus dientes. Y le hablaban así: “¡Levántate, devora carne en abundancia!”. 6 Después de esto, yo estaba mirando y vi otro animal como un leopardo; tenía cuatro alas de pájaro sobre el dorso y también cuatro cabezas, y le fue dado el dominio. 7 Después de esto, yo estaba mirando en las visiones nocturnas y vi un cuarto animal, terrible, espantoso y extremadamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro, comía, trituraba y el resto lo pisoteaba con las patas. Era diferente de todos los animales que lo habían precedido, y tenía diez cuernos. 8 Yo observaba los cuernos, y vi otro cuerno, pequeño, que se elevaba entre ellos. Tres de los cuernos anteriores fueron arrancados delante de él, y sobre este cuerno había unos ojos como de hombre y una boca que hablaba con insolencia.
9 Yo estuve mirando
9 hasta que fueron colocados unos tronos
9 y un Anciano se sentó.
9 Su vestidura era blanca como la nieve
9 y los cabellos de su cabeza como la lana pura;
9 su trono, llamas de fuego,
9 con ruedas de fuego ardiente.
10 Un río de fuego brotaba
10 y corría delante de él.
10 Miles de millares lo servían,
10 y centenares de miles estaban de pie en su presencia.
10 El tribunal se sentó
10 y fueron abiertos unos libros.
11 Yo miraba a causa de las insolencias que decía el cuerno: estuve mirando hasta que el animal fue muerto, y su cuerpo destrozado y entregado al ardor del fuego. 12 También a los otros animales les fue retirado el dominio, pero se les permitió seguir viviendo por un momento y un tiempo.
13 Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas,
13 y vi que venía sobre las nubes del cielo
13 como un Hijo de hombre;
13 él avanzó hacia el Anciano
13 y lo hicieron acercar hasta él.
14 Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino,
14 y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas.
14 Su dominio es un dominio eterno que no pasará,
14 y su reino no será destruido.
Interpretación de la visión
15 Yo, Daniel, quedé profundamente turbado en mi espíritu, y las visiones de mi imaginación me llenaron de espanto. 16 Me acerqué a uno de los que estaban de pie y le pregunté la verdad acerca de todo aquello. Él me habló y me hizo conocer la interpretación de las cosas. 17 “Esos cuatro animales enormes son cuatro reyes que se alzarán de la tierra; 18 y los Santos del Altísimo recibirán la realeza, y la poseerán para siempre, por los siglos de los siglos”.
19 Entonces quise saber la verdad acerca del cuarto animal, que era diferente de todos los demás, extremadamente terrible, y que tenía dientes de hierro y garras de bronce: el que devoraba, trituraba y pisoteaba el resto con las patas; 20 y también acerca de los diez cuernos de su cabeza, y del otro cuerno que se había elevado y ante el cual habían caído tres; es decir, el cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba con insolencia, y que parecía más grande que los otros. 21 Yo miraba, y este cuerno hacía la guerra a los Santos del Altísimo y prevalecía sobre ellos, 22 hasta que vino el Anciano, se hizo justicia a los Santos del Altísimo y llegó el momento en que los Santos entraron en posesión de la realeza.
23 Él habló así: “En lo que respecta al cuarto animal,
23 habrá sobre la tierra un cuarto reino,
23 diferente de todos los reinos:
23 él devorará toda la tierra,
23 la pisoteará y la triturará.
24 En cuanto a los diez cuernos,
24 de este reino surgirán diez reyes,
24 y otro surgirá después de ellos:
24 será diferente de los anteriores
24 y abatirá a tres reyes.
25 Hablará contra el Altísimo
25 y maltratará a los Santos del Altísimo.
25 Tratará de cambiar los tiempos festivos y la Ley,
25 y los Santos serán puestos en sus manos
25 por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo.
26 Pero luego se sentará el tribunal,
26 y a ese rey se le quitará el dominio,
26 para que sea destruido y aniquilado definitivamente.
27 Y la realeza, el dominio y
27 la grandeza de todos los reinos bajo el cielo
27 serán entregados al pueblo de los Santos del Altísimo.
27 Su reino es un reino eterno,
27 y todos los imperios lo servirán y le obedecerán”.
28 Aquí termina el relato. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me llenaron de espanto y cambié de color. Y yo conservé estas cosas en mi corazón.

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