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El Libro del Pueblo de Dios

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Oseas

5REPROCHES Y AMENAZAS CONTRA ISRAEL
5Toda la vida de Israel exige una drástica purificación, porque está llena de violencia, de corrupción e idolatría. La historia del Pueblo amado y elegido por el Señor, con la sola excepción de un breve idilio en el desierto (2. 17), no ha sido nada más que una serie de infidelidades. Israel perdió el sentido de la trascendencia de su Dios, y lo puso a la par de los dioses cananeos. El país se cubrió de ídolos, bajo la mirada indiferente de los sacerdotes, que olvidaron su misión de instruir al pueblo y de llevarlo al “conocimiento” del verdadero Dios (4. 1). Además, al buscar el apoyo de las naciones extranjeras (7. 11), los reyes hicieron de Israel un pueblo como los otros, que ponía su confianza en la fuerza de las armas y no en el Señor.
5Este es el marco social y religioso reflejado en el libro de Oseas, que provoca las denuncias, reproches y amenazas del profeta. El Pueblo de Dios se hizo indigno de llevar ese nombre, y el Señor se ve obligado a someterlo a una prueba purificadora. Pero los anuncios del castigo dejan siempre lugar a las expresiones de una compasión y un amor que no se dejan vencer por la infidelidad: “¿Cómo voy a abandonarte, Efraím? ¿Cómo voy a entregarte, Israel?” (11. 8).
El pleito del Señor con su Pueblo
4
1 Escuchen la palabra del Señor, israelitas,
1 porque el Señor tiene un pleito con los habitantes del país:
1 ya no hay fidelidad, ni amor,
1 ni conocimiento de Dios en el país.
2 Sólo perjurio y engaño,
2 asesinato y robo,
2 adulterio y extorsión,
2 y los crímenes sangrientos se suceden uno tras otro.
3 Por eso, el país está de duelo
3 y languidecen todos sus habitantes;
3 hasta los animales del campo y los pájaros del cielo,
3 y aún los peces del mar, desaparecerán.
Acusación contra los sacerdotes
4 ¡No, que nadie acuse ni haga reproches!
4 ¡Mi pleito es contigo, sacerdote!
5 Tú tropezarás en pleno día;
5 también el profeta tropezará en la noche junto contigo,
5 y yo haré perecer a tu madre.
6 Mi pueblo perece por falta de conocimiento.
6 Porque tú has rechazado el conocimiento,
6 yo te rechazaré de mi sacerdocio;
6 porque has olvidado la instrucción de tu Dios,
6 también yo me olvidaré de tus hijos.
7 Todos, sin excepción, pecaron contra mí,
7 cambiaron su Gloria por la Ignominia.
8 Se alimentan con el pecado de mi pueblo
8 y están ávidos de su iniquidad.
9 Pero al sacerdote le sucederá lo mismo que al pueblo:
9 yo le pediré cuenta de su conducta
9 y le retribuiré sus malas acciones.
10 Comerán, pero no se saciarán,
10 se prostituirán, pero no aumentarán,
10 porque han abandonado al Señor,
10 para entregarse a la prostitución.
Consecuencias de la corrupción de los sacerdotes
11 El vino y el mosto hacen perder la razón.
12 Mi pueblo consulta a su pedazo de madera
12 y su vara lo adoctrina,
12 porque un espíritu de prostitución lo extravía
12 y se han prostituido lejos de su Dios.
13 Sacrifican en las cumbres de las montañas
13 y queman incienso sobre las colinas,
13 bajo la encina, el álamo y el terebinto,
13 porque su sombra es agradable.
13 Por eso se prostituyen las hijas de ustedes
13 y sus nueras cometen adulterio.
14 Pero yo no pediré cuenta a sus hijas por su prostitución
14 ni a sus nueras por su adulterio,
14 porque ellos mismos se van aparte con prostitutas
14 y ofrecen sacrificios con las consagradas a la prostitución.
14 ¡Así, un pueblo que no entiende va a la ruina!
Advertencia a Judá
15 ¡Si tú te prostituyes, Israel,
15 que al menos Judá no se haga culpable!
15 ¡No vayan a Guilgal,
15 no suban a Bet Aven,
15 ni juren por la vida del Señor !
La obstinación y el castigo de Israel
16 Sí, Israel se ha vuelto obstinado
16 como una vaca empacada.
16 ¿Puede ahora el Señor apacentarlos
16 como a corderos en campo abierto?
17 Israel está apegado a los ídolos: ¡déjalo!
18 Cuando terminan de embriagarse,
18 se entregan a la prostitución;
18 sus jefes aman la Ignominia.
19 El viento los envolverá con sus alas
19 y se avergonzarán de sus sacrificios.

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