Uso de Cookies: Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.

ACEPTAR Más información

El Libro del Pueblo de Dios

Tamaño de letra: Aumentar - Reducir - Original

Jeremías

5ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES
5Jeremías, como los demás profetas, descubre en la oscura trama de los acontecimientos históricos la secreta acción de Dios que rige los destinos de los pueblos. El Señor es el soberano de la historia. No sólo el pueblo de Israel, sino todos los pueblos, están sometidos al juicio divino. Para pedirles cuenta de sus pecados, Dios elige a un pueblo como instrumento de su justicia: detrás del ejército de Nabucodonosor, está la mano omnipotente del Señor, que al fin caería también sobre el rey de Babilonia.
46
1 Esta es la palabra del Señor que llegó al profeta Jeremías, acerca de las naciones.
Oráculo contra Egipto: la caída de Carquemis
2 Para Egipto, concerniente al ejército del faraón Necao, rey de Egipto, que se encontraba junto al río Éufrates, en Carquemis, y a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia, derrotó en el cuarto año de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá.
3 ¡Apronten el escudo y el broquel,
3 y avancen para el combate!
4 ¡Ensillen los caballos
4 y que monten los jinetes!
4 ¡Formen con los cascos puestos,
4 bruñan las lanzas,
4 vistan las corazas!
5 Pero ¿qué es lo que veo?
5 ¡Están aterrados,
5 retroceden!
5 Sus guerreros son derrotados,
5 huyen a la desbandada,
5 sin mirar para atrás.
5 ¡Cunde el terror por todas partes!
5 –oráculo del Señor–.
6 El más ágil no puede huir
6 ni escapa el más valiente:
6 al norte, a orillas del Éufrates,
6 ellos tropiezan y caen.
7 ¿Quién es ese que sube como el Nilo
7 y cuyas aguas se encrespan como los ríos?
8 Es Egipto el que sube como el Nilo
8 y cuyas aguas se encrespan como los ríos.
8 Él decía: “Subiré, cubriré la tierra,
8 haré perecer la ciudad y sus habitantes.
9 ¡A la carga, corceles,
9 avancen enfurecidos los carros,
9 salgan los valientes,
9 gente de Cus y de Put
9 que empuñan el escudo,
9 y lidios que tensan el arco!”.
10 Pero ese día es para el Señor de los ejércitos
10 un día de venganza para vengarse de sus adversarios.
10 La espada devora y se sacia,
10 se abreva de su sangre.
10 Porque el Señor de los ejércitos tiene un sacrificio
10 en el país del Norte, junto al río Éufrates.
11 ¡Sube a Galaad, recoge bálsamo,
11 virgen, hija de Egipto!
11 En vano multiplicas los remedios,
11 tu llaga no cicatriza.
12 Las naciones han conocido tu ignominia,
12 la tierra está llena de tus gritos,
12 porque un valiente tropieza contra el otro
12 y caen los dos juntos.
Invasión de Egipto
13 Palabra que el Señor dirigió al profeta Jeremías, cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó para atacar al país de Egipto.
14 ¡Anúncienlo en Egipto,
14 proclámenlo en Nigdol,
14 háganlo oír en Nof y Tafnis!
14 Digan: ¡De pie, prepárate,
14 porque la espada devora a tu alrededor!
15 ¿Por qué huye Apis,
15 por qué tu Toro no ha resistido?
15 ¡El Señor lo ha atropellado!
16 Tu muchedumbre tropieza y cae,
16 y se dicen unos a otros:
16 “¡Arriba, volvamos a nuestro pueblo,
16 a nuestra tierra natal,
16 lejos de la espada destructora!”.
17 Den este nombre al Faraón, rey de Egipto:
17 “Puro alboroto, pero a destiempo”.
18 ¡Juro por mi vida –oráculo del Rey
18 cuyo nombre es Señor de los ejércitos–
18 que alguien vendrá,
18 como el Tabor entre las montañas
18 y como el Carmelo sobre el mar!
19 Prepara el equipaje para el destierro,
19 hija que habitas en Egipto,
19 porque Nof será una devastación,
19 incendiada, despoblada.
20 Egipto era una ternera magnífica,
20 un tábano del Norte la acomete.
21 Hasta sus mercenarios, en medio de ella,
21 eran como terneros cebados;
21 pero ellos también retroceden,
21 huyen todos juntos, no resisten.
21 Porque les llega el día de su ruina,
21 el tiempo en que tendrán que dar cuenta.
22 ¡Escuchen! Son como una serpiente que silba,
22 porque avanzan con ímpetu,
22 llegan hasta ella con hachas
22 como si fueran leñadores;
23 talan su bosque
23 –oráculo del Señor–
23 aunque era impenetrable.
23 Porque son más numerosos que langostas
23 y no se los puede contar.
24 ¡Está avergonzada la hija de Egipto,
24 es entregada al pueblo del Norte!
25 El Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, ha dicho: “Yo voy a castigar a Amón de No, al Faraón y a Egipto, a todos sus dioses y a sus reyes, al Faraón y a los que confían en él. 26 Los entregaré en manos de los que atentan contra su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de sus servidores. Pero después de esto, Egipto será habitado como en los tiempos antiguos –oráculo del Señor–”.
Promesas del Señor a Israel
27 ¡Y tú no temas, servidor mío Jacob,
27 no te espantes, Israel!
27 Porque yo te salvaré de un país lejano,
27 y a tu descendencia, del país de su cautiverio.
27 Jacob volverá y vivirá en calma,
27 tranquilo y sin que nadie lo perturbe.
28 Tú no temas, servidor mío Jacob
28 –oráculo del Señor–,
28 porque yo estoy contigo.
28 Sí, yo aniquilaré a todas las naciones
28 adonde yo mismo te expulsé,
28 pero a ti no te aniquilaré:
28 te corregiré con equidad,
28 aunque no te dejaré impune.

VOLVER