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El Libro del Pueblo de Dios

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Isaías

El culto agradable al Señor
25 66 1 Así habla el Señor: El cielo es mi trono
1 y la tierra, el estrado de mis pies.
1 ¿Qué casa podrán edificarme ustedes
1 y dónde estará el lugar de mi reposo?
1 2 Todo esto lo hizo mi mano
2 y todo me pertenece –oráculo del Señor–.
2 Aquel hacia quien vuelvo la mirada
2 es el pobre, de espíritu acongojado,
2 que se estremece ante mis palabras.
Contra la degeneración del culto
2 3 Se inmola un buey,
3 y se mata a un hombre,
3 se sacrifica un cordero,
3 y se desnuca un perro,
3 se presenta una oblación,
3 y se ofrece sangre de cerdo,
3 se quema un memorial de incienso,
3 y se bendice una iniquidad.
3 Porque ellos han elegido sus propios caminos
3 y se complacen en sus ídolos,
3 4 también yo elegiré sus desgracias
4 y les enviaré lo que más temen.
4 Yo llamé, y nadie respondió,
4 hablé, y ellos no escucharon,
4 sino que hicieron lo que me desagrada
4 y eligieron lo que yo no quiero.
La llegada imprevista de la salvación
4 5 ¡Escuchen la palabra del Señor,
5 ustedes que se estremecen ante su palabra!
5 Dicen sus hermanos, los que tienen odio contra ustedes
5 y los rechazan a causa de mi Nombre:
5 “Que el Señor manifieste su gloria,
5 así veremos la alegría de ustedes”.
5 Pero son ellos los que se avergonzarán.
5 6 Una voz retumba desde la ciudad,
6 una voz sale del Templo:
6 es la voz del Señor que retribuye a sus enemigos.
6 7 Antes de las contracciones, ella dio a luz;
7 antes de que le llegaran los dolores,
7 dio a luz un hijo varón.
7 8 ¿Quién oyó jamás algo semejante,
8 quién ha visto una cosa igual?
8 ¿Se da a luz un país en un solo día?
8 ¿Se hace nacer una nación de una sola vez?
8 Pero Sión, apenas sintió los dolores,
8 ha dado a luz a sus hijos.
8 9 ¿Acaso yo abriré la matriz
9 y no haré dar a luz?, dice el Señor.
9 ¿Acaso la voy a cerrar,
9 yo que hago nacer?, dice tu Dios.
La felicidad de Israel y el castigo de sus enemigos
9 10 ¡Alégrense con Jerusalén
10 y regocíjense a causa de ella,
10 todos los que la aman!
10 ¡Compartan su mismo gozo
10 los que estaban de duelo por ella,
10 11 para ser amamantados y saciarse
11 en sus pechos consoladores,
11 para gustar las delicias
11 de sus senos gloriosos!
11 12 Porque así habla el Señor:
12 Yo haré correr hacia ella
12 la paz como un río,
12 y la riqueza de las naciones
12 como un torrente que se desborda.
12 Sus niños de pecho serán llevados en brazos
12 y acariciados sobre las rodillas.
12 13 Como un hombre es consolado por su madre,
13 así yo los consolaré a ustedes,
13 y ustedes serán consolados en Jerusalén.
13 14 Al ver esto, se llenarán de gozo
14 y sus huesos florecerán como la hierba.
14 La mano del Señor se manifestará a sus servidores,
14 y a sus enemigos, su indignación.
14 15 Porque ya viene el Señor en medio del fuego
15 –sus carros son como un torbellino–
15 para descargar su ira con furor
15 y sus amenazas con las llamas del fuego.
15 16 Porque el Señor entra en juicio con todos los vivientes
16 por el fuego y por su espada,
16 y serán numerosas las víctimas del Señor.
Contra los ritos paganos
16 17 Los que se santifican y se purifican
17 para entrar en los jardines,
17 detrás de uno que va en el medio;
17 los que comen carne de cerdo,
17 animales inmundos y ratas,
17 serán aniquilados todos juntos
17 –oráculo del Señor–
17 con sus obras y sus pensamientos.
La ofrenda de todas las naciones
17 18 Entonces, yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria. 19 Yo les daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones: a Tarsis, Put, Lud, Mésec, Ros, Tubal y Javán, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
19 20 Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén. Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios –dice el Señor– como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro. 21 Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor. 22 Porque así como permanecen delante de mí el cielo nuevo y la tierra nueva que yo haré –oráculo del Señor–, así permanecerán la raza y el nombre de ustedes.
22 23 De luna nueva en luna nueva, y de sábado en sábado, todos vendrán a postrarse delante de mí, dice el Señor. 24 Y al salir, se verán los despojos de los hombres que se han rebelado contra mí, porque
24 su gusano no morirá,
24 su fuego no se extinguirá
24 y serán algo horrible para todos los vivientes.

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