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El Libro del Pueblo de Dios

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Ezequiel

27ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES
27Lo mismo que otros profetas (Is. 13 - 23; Jer. 46 – 51; Am. 1 – 2; Sof. 2. 4-15), también Ezequiel pronunció una serie de oráculos contra las naciones paganas. Estos poemas se encuentran ahora en el centro mismo del Libro, como una especie de transición entre las advertencias y amenazas contra Judá (caps. 4 - 24) y las promesas de salvación dirigidas al pueblo de Israel en el exilio (caps. 33 - 48). Algunos de aquellos oráculos llevan una indicación cronológica, que los sitúa entre los años 587 y 585 a. C., es decir, muy cerca de la caída de Jerusalén. Es la época en que el profeta toma viva conciencia de la responsabilidad de las naciones paganas en la ruina material y espiritual de su pueblo. Esto explica la severidad con que las condena y la violencia de sus invectivas.
27Antes de la catástrofe que puso fin al reino de Judá, Ezequiel había anunciado y descrito simbólicamente el asedio de Jerusalén (4. 1-3) y la profanación de la Ciudad santa y del Templo por las naciones paganas (7. 22; 9. 1-7; 24. 21). Pero una vez que esos pueblos se ensañaron brutalmente contra Israel, el profeta proclama que también ellos tendrán que comparecer ante el juicio de Dios, el único Señor de la historia. El principal acusado es Egipto (caps. 29 - 32), el instigador de la ruptura del pacto que atrajo la cruel represalia del rey de Babilonia contra Judá (17. 11-19). Pero también los otros pueblos vecinos tendrán que dar cuenta de la alegría y del sarcasmo con que festejaron la humillación sufrida por el Pueblo de Dios (25. 3, 6, 8; 26. 2): así reconocerán la soberanía del Señor (28. 25-26).
Contra Amón
27 25 1 La palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia los amonitas y profetiza contra ellos. 3 Tú dirás a los amonitas: Escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor: Porque te has burlado de mi Santuario cuando fue profanado, de la tierra de Israel cuando fue devastada, y del pueblo de Judá cuando iba al destierro, 4 por eso, te voy a entregar en posesión a los Orientales: ellos instalarán en ti sus campamentos y establecerán en ti sus moradas; ellos comerán tus frutos y beberán tu leche. 5 Convertiré a Rabá en un pastizal de camellos y a las ciudades de los amonitas en un corral de ovejas: así ustedes sabrán que yo soy el Señor.
6 Así habla el Señor: Porque has aplaudido y pataleado, porque te has regocijado, con todo el desprecio de tu alma, a causa de la tierra de Israel, 7 por eso yo extenderé mi mano contra ti; te entregaré como presa a las naciones, te extirparé de entre los pueblos, y te haré desaparecer de entre los países y te aniquilaré: así sabrás que yo soy el Señor.
Contra Moab
8 Así habla el Señor: Porque Moab ha dicho: “La casa de Judá es igual que todas las naciones”, 9 por eso, yo desmantelaré la ladera de Moab, arrasaré de un extremo al otro sus ciudades, las joyas de ese país: Bet Iesimot, Baal Meón y Quiriataim. 10 Los entregaré en posesión a los Orientales, junto con los amonitas, para que no quede ni el recuerdo de los amonitas entre las naciones, 11 e infligiré justos castigos a Moab: así sabrán que yo soy el Señor.
Contra Edóm
12 Así habla el Señor: Porque Edóm se ha vengado implacablemente de la casa de Judá y se ha hecho gravemente culpable al vengarse de ella, 13 por eso, así habla el Señor: Yo extiendo mi mano contra Edóm; exterminaré de él a hombres y animales, y lo convertiré en una ruina. Desde Temán hasta Dedán, todos caerán bajo la espada. 14 Me vengaré de Edóm, por medio de mi pueblo Israel: él lo tratará conforme a mi ira y mi furor, y Edóm conocerá mi venganza –oráculo del Señor–.
Contra los filisteos
15 Así habla el Señor: Porque los filisteos han obrado por venganza y se han vengado con profundo desprecio, por el afán de destruir, a causa de una antigua enemistad, 16 por eso, así habla el Señor: Yo extiendo mi mano contra los filisteos; extirparé a los quereteos y haré perecer al resto de los que habitan la costa del mar. 17 Ejecutaré contra ellos terribles venganzas, castigándolos furiosamente; y cuando ejecute mi venganza contra ellos, sabrán que yo soy el Señor.

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