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El Libro del Pueblo de Dios

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Amós

14LAS VISIONES PROFÉTICAS
14En esta parte final, el profeta refiere lo que vio y oyó en cinco visiones simbólicas referentes al destino de Israel. El relato de estas visiones constituía probablemente el núcleo original del libro de Amós, y la revelación que ellas contienen está presentada en forma progresiva. En las dos primeras, a la vista del espectáculo que el Señor le muestra, Amós intercede en favor de Israel y la amenaza no se lleva a cabo. En las tres últimas, el profeta ya no intercede, sino que escucha en silencio la terrible verdad: “Mi pueblo Israel está maduro para su fin” (8. 2).
14Por medio de estas visiones, Amós recibió del Señor el mensaje que debía anunciar y la fuerza para proclamarlo. Pero Israel no estaba dispuesto a escuchar aquellas amenazas. Por eso Amasías, el sacerdote de Betel, lo denuncia ante el rey como agitador y sedicioso. Al mismo tiempo, le ordena que vuelva a su tierra. Después de una áspera respuesta, que reitera y precisa sus sombríos anuncios, Amós abandona el reino del Norte, dando así por concluida su breve carrera profética (7. 10-17).
Primera visión: las langostas
7
1 El Señor me hizo ver esto: Él formaba langostas,
1 cuando comenzaba a crecer la hierba,
1 la que brota después de la siega destinada al rey.
2 Cuando ellas terminaron de devorar la hierba del país yo dije:
2 “Perdona, Señor, por favor.
2 ¿Cómo subsistirá Jacob? ¡Es tan pequeño!”.
3 El Señor se arrepintió de esto:
3 “No sucederá”, dijo el Señor.
Segunda visión: el fuego
4 El Señor me hizo ver esto:
4 Él convocaba al fuego para juzgar;
4 el fuego devoró el gran océano
4 y estaba por devorar los campos.
5 Yo dije: “Basta, Señor, por favor.
5 ¿Cómo subsistirá Jacob? ¡Es tan pequeño!”.
6 El Señor se arrepintió de eso:
6 “Tampoco esto sucederá”, dijo el Señor.
Tercera visión: la plomada
7 El Señor me hizo ver esto:
7 Él estaba de pie junto a un muro,
7 con una plomada en la mano.
8 El Señor me preguntó: “¿Qué ves, Amós?”.
8 Yo respondí: “Una plomada”.
8 El Señor me dijo: “Voy a tirar la plomada
8 en medio de mi pueblo Israel;
8 ya no voy a perdonarlo más.
9 Los lugares altos de Isaac serán devastados,
9 y los santuarios de Israel arrasados,
9 cuando me levante con la espada
9 contra la casa de Jeroboám”.
El conflicto entre Amós y Amasías
10 Amasías, el sacerdote de Betel, mandó a decir a Jeroboám, rey de Israel: “Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país ya no puede tolerar todas sus palabras. 11 Porque él anda diciendo: ‘Jeroboám morirá por la espada e Israel irá al cautiverio lejos de su país’”. 12 Después, Amasías dijo a Amós: “Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. 13 Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino”.
14 Amós respondió a Amasías: “Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicómoros; 15 pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: ‘Ve a profetizar a mi pueblo Israel’. 16 Y Ahora, escucha la palabra del Señor.
16 Tu dices: ‘No profetices contra Israel, no vaticines contra la casa de Isaac’.
17 Por eso, dice el Señor:
17 ‘Tu mujer se prostituirá en plena ciudad,
17 tus hijos y tus hijas caerán bajo la espada;
17 tu suelo será repartido con la cuerda,
17 tú mismo morirás en tierra impura
17 e Israel irá al cautiverio lejos de su país’”.

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