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Santo del día

Catalina de Ricci; Jordán de Sajonia; Engracia

Santo del día

Después de Ceniza 4ª del salterio Is 58,9b-14 / Sal 85 / Lc 5,27-32


 



Primera Lectura: Isaías 58,9b-14


Así dice el Señor Dios: «Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña; reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas. Si detienes tus pies el sábado y no traficas en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia, y lo consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia. Te asentaré sobre mis montañas, te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob». Ha hablado la boca del Señor.


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Salmo responsorial: Salmo 85,1-2.3-4.5-6


 


Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.


 


Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre de- samparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva a tu siervo, que confía en ti.


 


Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti.


 


Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.
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Evangelio: según san Lucas 5,27-32


En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?». Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».


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Reflexión: La vocación de Mateo


Una nueva llamada de Jesús a seguirle, dirigida ahora a Leví, un publicano: un pecador público, colaborador con los romanos y sospechoso de aprovecharse de su cargo. La respuesta de Leví es inmediata. ¡Tan poderosa es la llamada de Jesús! ¡También en los publicanos hay oídos para escucharla! El banquete ofrecido por Leví muestra su aprecio de la llamada y la alegría que le ha producido. La presencia de Jesús muestra su voluntad de compartirla, haciendo presente la alegría del Padre. El escándalo de los fariseos es señal de la estrechez de su religiosidad: su Dios lo es solo del pequeño círculo de los que ellos consideran justos. La respuesta de Jesús manifiesta su comprensión de la misión y del Padre que le ha enviado. Escenifica la enseñanza de sus parábolas: el padre del hijo pródigo celebra su vuelta con un banquete. Jesús hace honor a su nombre: «Dios salva» curando, liberando del mal y perdonando. Otra vez, Cristo médico; esta vez, de los pecadores.


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