Uso de Cookies: Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.

ACEPTAR Más información

Buscar por:
  • Título
  • Autor
  • ISBN
  • Editorial
  • Categoría
 

Santo del día

Pío X; Alejandro Hales; Sidonio; Bta. Victoria Rasoamanarivo

Santo del día

1ª del salterio Is 66,18-21 / Sal 116 / Heb 12,5-7.11-13 / Lc 13,22-30


 



Primera Lectura: Isaías 66,18-21


Así dice el Señor: «Yo, conociendo sus obras y sus pensamientos, vendré para reunir las naciones de toda lengua; vendrán para ver mi gloria. Les daré una señal, y de entre ellos enviaré supervivientes a las naciones: a Tarsis, Libia y Lidia (tiradores de arco), Túbal y Grecia, a las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria. Ellos anunciarán mi gloria a las naciones. Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos, a caballo y en carros y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi santa montaña de Jerusalén –dice el Señor–, así como los hijos de Israel traen ofrendas, en vasos purificados, al templo del Señor. También de entre ellos escogeré sacerdotes y levitas» –dice el Señor–.


 ___________________________________________________________________________________________________________


 


Salmo responsorial: Salmo 116,1.2


 


Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.


 


Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos.


 


Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.


 ___________________________________________________________________________________________________________


 


Segunda lectura: Hebreos 12,5-7.11-13


Hermanos: Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, ni te desanimes por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos. Soportáis la prueba para vuestra corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos? Ninguna corrección resulta agradable, en el momento, sino que duele; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, no se retuerce, sino que se cura.

___________________________________________________________________________________________________________



 


Evangelio: según san Lucas 13,22-30


En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».


___________________________________________________________________________________________________________


Reflexión: La puerta estrecha


La pregunta que se dirige a Jesús tiene como trasfondo la creencia arraigada en el judaísmo de que «todo israelita entrará a formar parte del reino y gozará de la salvación que ofrece». En ese contexto la pregunta parece interesarse por la suerte de los demás y el número de los que se salvarán. La respuesta de Jesús ofrece una advertencia sobre las condiciones para entrar en el reino. Para entrar en él es indispensable poner en práctica las enseñanzas de Jesús y haberle seguido fielmente. En el estadio final de la vida la puerta estrecha se convierte, para los que no lo han hecho, en puerta cerrada que el Señor no abrirá a los que no reconozca como suyos. Los cristianos podemos reconocernos en los que vienen de los cuatro puntos cardinales a participar en el banquete de la salvación. Pero tampoco a nosotros nos basta haber sido discípulos, si lo hemos sido solo de nombre. También a nosotros se nos pedirá «haber practicado la justicia».


___________________________________________________________________________________________________________


Eventos

22/11/2017

SAN PABLO presenta Cartas a Franciscus, en un acto especial en Madrid

La Editorial SAN PABLO España tiene el placer de invitarle a la presentación de Cartas a Franciscus, el próximo miércoles 22 de noviembre en el salón de actos del Colegio Mayor Chaminade de Madrid, apartir de las 19 (...)

27/11/2017

Presentación "Francisco de Asís. Historia y leyenda" en Salamanca

La Editorial SAN PABLO España presenta el lunes 27 de noviembre el libro Francisco de Asís. Historia y leyenda, de Carlos Amigo Vallejo, en un acto en el que intervendrán Card. Carlos Amigo Vallejo, Arzob (...)