Familia Paulina

El objetivo de la Familia Paulina, en todo el mundo, es continuar la misión del Beato Santiago Alberione. Las Fundaciones iniciadas por él, tienen una razón especial en la medida en que se hereda el legado y el espíritu de San Pablo. Todo lo que se lleva a cabo por los Padres y Hermanos Paulinos, Paulinas, Pías Discípulas, Pastorcitas, Apostolinas, Cooperadores Paulinos y los Institutos agregados: Anuciatinas, Gabrielinos, Sagrada Familia y Jesús Sacerdote es intensamente comunicación que gana su propia forma de acuerdo a cada carisma específico. Esta comunicación es también la predicación legítima de la Palabra de Dios.

Está presente en el P. Alberione que sus hijos, hijas y empleados no deben temer esta vez –ya que este siempre es el tiempo favorable–, en el hecho de que sus dones sirven en favor del ser humano. Todo lo que Alberione vivió y dejó fue una ruta que conduce a la plena configuración con Dios. Hay muchos caminos por los que uno puede llegar a la santidad, el P. Alberione da testimonio al mundo de que gastar la vida predicando el Evangelio a través de los medios de comunicación es uno de ellos. Que toda la Familia Paulina comunique y esté, entonces, al servicio de la verdad y la vida.

El P. Alberione pensaba al principio en «una organización católica de escritores, técnicos, libreros, distribuidores católicos... Pero pronto, con una mayor luz, dio un paso definitivo: escritores, técnicos, propagandistas, sí, pero religiosos y religiosas... donde las fuerzas están unidas, donde la entrega es total, donde la doctrina es más segura. No hay excesivas peculiaridades ni demasiadas formalidades en esta Familia, sino que se busca la vida en Cristo Maestro y en la Iglesia». Dentro de estas líneas-marco fueron naciendo las diversas instituciones paulinas.