La palabra de los sabios
Sabios, historiadores y profetas. Hombres de la palabra, del libro o de la vida. Personas creyentes, activas, reflexivas. La palabra de Dios se va desvelando en múltiples facetas que abarcan todos los campos de la experiencia humana. Sabio es el creyente que toma la experiencia, la contempla y la sabe ver con los ojos de Dios. Sabia es la persona que va más allá de lo inmediato, que se deja sorprender, saber sacar una enseñanza y pronuncia una palabra de súplica o de alabanza. El sabio que descubrimos en la Biblia tiene la sagacidad de la persona despierta, la necesaria distancia para el juicio que dan los años, la perspicacia de quien va más allá de lo inmediato, la luz que brota de la fe en Dios. Pero la sabiduría no es una «propiedad particular» reservada a unos pocos elegidos y que dura eternamente. La sabiduría es un don que se suplica, una realidad que viene de Dios, que se ve sometida a la prueba y a la crisis. Saber es saborear. Ser sabio, según la Escritura, es saborear la vida desde la confianza en Dios.
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