Palabra que canta
Con las palabras se tejen hermosos relatos que se repiten en largas veladas. Con las palabras se pronuncia la denuncia que
no se quiere oír y el anuncio que se espera. Con palabras se
bendice y se maldice. La palabra llega a tal intimidad con el
mensaje que se funde con él hasta confundirse: la plegaria es
palabra creyente y musitada, el grito es palabra arrancada, el
salmo es palabra cantada. Los salmos son jirones de vida. Se
reza y se canta porque se vive, o lo que es lo mismo, porque se
llora, se ríe, se suplica, se implora, se da gracias... Los salmos
son retazos de vida que el orante pone en sus labios unas veces
con temor y temblor, otras en una explosión de alegría.
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