Palestina en el siglo I
El evangelio comienza diciendo que Jesús nació siendo rey Herodes. Es más, afirma que mandó hacer una gran matanza por los alrededores de Jerusalén cuando se enteró, por medio de sus profetas de corte, de que había signos de que nacería un rey. En el proceso contra Jesús aparece Herodes ¿Es el mismo? Sabemos que no. Podemos complicarlo un poco más. Cuando mandan apresar a Juan Bautista, el evangelio nos dice la razón: se había atrevido a denunciar públicamente el comportamiento adúltero de Herodes que se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo (Mt 14,4). Aún más: este Filipo ¿es el mismo que gobernaba en las fuentes del Jordán, Cesarea de Filipo, adonde va Jesús con sus discípulos y les hace la gran pregunta: ¿Quién decís que soy yo? (Mc 8,27). A Jesús le pregunta Pilato si él es rey. ¿Podía tener miedo aquel hombre de una sublevación de la gente? Podemos pensar que el evangelio se puede leer sin contestar a estas preguntas; es verdad. Pero no se trata simplemente de erudición o de saciar la curiosidad de unos cuantos. Como dice un profesor de teología, «Pilato está en el credo». Jesús no murió en un día sin número, en una ciudad sin nombre, en un país que nadie gobernaba. Jesús fue condenado a muerte siendo procurador de Judea Poncio Pilato y siendo tetrarca de Galilea Herodes el Grande. Insistimos en que nuestra fe es «histórica», esto es, no se basa en mitos, sino en hechos realmente acaecidos en la historia.
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